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Hablando de ellos: los libros, los cuentos

Hay libros positivos y negativos, por consiguiente, nuestra responsabilidad será entonces fomentar la lectura crítica.


E xisten comunidades o grupos sociales que necesitan menos de la lectura debido a la riqueza de su tradición narrativa oral, pero esta tiende a desaparecer principalmente por el estilo de vida que perfila el acontecer moderno. Ante este inminente peligro debemos estar alerta; el libro como complemento existencial aún no tiene un lugar destacado en nuestra sociedad y mucho menos la tradición oral.

Cuando observamos, cada vez más frecuentemente, que en la mayoría de los hogares el momento de alimentarnos es independiente del grupo familiar y se realiza individualmente como tratando de salir del paso o por obligación y poder seguir cumpliendo con los compromisos sociales; en donde los "cuentos de sobremesa" ya no se escuchan es entonces que debemos percatarnos de que existe una marcada pobreza en la comunicación. En muchas ocasiones ese tipo de conversación que regularmente iba acompañada de cuentos de la tradición oral, ayudaba enormemente en el proceso de reconocimiento de problemas en el grupo familiar y era la oportunidad para dilucidarlos. ¿Qué ocurre entonces cuando la lectura y la escritura compiten con la televisión, video, computadora, internet y otros? El ser humano tiene una conciencia de estructura épica o narrativa. El cerebro es más receptivo a los cuentos que a la información enciclopédica. El cuento es más característico en nuestra comunicación. El niño espontáneamente sabe escuchar y narrar. Cada individuo vive linealmente y tiene su propia historia. Un buen cuento se puede relatar muchas veces y renace al repetirse, puede ser contagioso y diseminarse rápidamente. Cuando se pierde la narrativa oral, la manera de transmitir los cuentos es a través del libro, es decir, por medio de la literatura; al leer nos satisfacemos activamente. Mientras más tiempo dediquen los niños/as y jóvenes a hablar por el celular, mirar televisión o estar frente a la computadora, menor será el tiempo compartido con sus padres, abuelos y familiares, será entonces mayor la necesidad de los libros. En la actualidad, se requieren buenos libros y es válido luchar por el fomento de la lectura. Así como las madres y los padres somos responsables de la higiene dental de nuestros hijos, también somos responsables de su higiene vivencial y es en este aspecto que los libros constituyen, en muchas ocasiones, su única ayuda. Para muchos las experiencias que extraen de los libros llegan a ser medidas profilácticas para diversos problemas psicológicos. Decía Jastein Garder "leer es amoblar tu propio departamento interior". Para Confucio: "el aprendizaje sin pensamiento es esfuerzo perdido, el pensamiento sin aprendizaje es peligroso". Los hombres y las mujeres en la actualidad deben aprender a equilibrar dentro de su formación integral, la influencia de lo antiguo y lo moderno como una forma de herramienta para defenderse de los peligros de estas moles de cemento y uso excesivo de la tecnología virtual. En muchas ocasiones cuando un niño nos hace una pregunta, la respuesta generalmente es "porque sí" y concluye la comunicación. Los libros contribuyen a que los niñon/as, jóvenes y adultos tengan presente el sentido de "la maravilla frente a la existencia". Para Augusto Monterroso "el pequeño mundo que uno encuentra al nacer es el mismo en cualquier parte en que se nazca, sólo se amplía si uno logra irse a tiempo de donde tiene que irse, físicamente o con la imaginación".

Es bueno recordar que hay libros positivos y negativos, por lo tanto, nuestra responsabilidad será entonces fomentar la lectura crítica, la que promueve un diálogo sano y establece concordancias en puntos de vista y también discordancias, basadas en reflexiones analizadas y discutidas. Al orientar u opinar sobre una obra debe ser con conocimiento de causa. Del primer acercamiento del niño/a con un buen libro va a depender su futuro como lector. Mencionaba Jorge Luis Borges que la lectura es una de las formas de felicidad que tenemos a la mano y entre todos los instrumentos utilizados por el hombre, este es el que sirve para "la extensión de la memoria". Hay libros positivos y negativos, en consecuencia, nuestra responsabilidad será fomentar la lectura crítica, la que promueve un diálogo sano y establece concordancias en puntos de vista o también discordancias, pero basadas en reflexiones ventiladas y discutidas. Así entonces, al tener la responsabilidad de orientar u opinar sobre una obra, realmente hacerlo con conocimiento de causa. Del hecho de que para un niño/a el primer acercamiento sea con un buen libro, va a depender su futuro como lector. Expresaba Jorge Luis Borges que la lectura es una de las formas de felicidad que tenemos a la mano y entre todos los instrumentos utilizados por el hombre, este es el que más sirve para la "extensión de la memoria".

 

Debemos luchar para que el libro no se convierta en un objeto arqueológico y en su lugar sea algo "vivo", familiar, un amigo querido e imprescindible así como para que la buena lectura continúe proporcionando felicidad a los hombres y mujeres de las generaciones presentes y del futuro.

Este artículo lo escribimos en ocasión de haberse terminado el trabajo multidisciplinario realizado por el Instituto Nacional de Cultura, el Ministerio de Educación, la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero y otras agrupaciones quienes trabajaron en la elaboración del Plan Nacional de Lectura así como en la Ley del Fomento de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas documentos estos que próximamente se someterán a la consideración de las autoridades pertinentes.

 

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384111
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América