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Hablaré de ti, Jorge Amado

“Sólo quiero contar algunas cosas, unas divertidas, otras melancólicas, igual que la vida” Jorge Amado Justiniano Duarte da Rosa, sádico mayor. Nunca he sabido, leído


Ernesto Endara (Escritor) / Escritor

“Sólo quiero contar algunas cosas, unas divertidas, otras melancólicas, igual que la vida” Jorge Amado

Justiniano Duarte da Rosa, sádico mayor. Nunca he sabido, leído u oído de un demonio que gozara tanto con el sufrimiento y miedo de las mujeres. En “Teresa Batista cansada de guerra” hace su agosto este degenerado, descarriado del género humano, cobarde hasta la defecación, gustoso de sangre y lágrimas. No quiero volver a leer nada parecido. Jorge Amado llenó la paila con la maldad del capitán Justo. Pero nos recompensó después con la vida de puta intachable de la Teresa. Mujer extraordinaria, bella y valiente. Tal vez la única que se le compara sea la Rosa de Oxalá, amiga y amante pasajera de Pedro Archanjo, el héroe que más admiro de Jorge Amado.

Jorge rinde homenaje a Zélia en “Navegación de cabotaje”. ¿Qué mejor reconocimiento que proclamar su rendición total a la mujer que fue su compaña y la dueña de su sexo? Dice: «me falta el don de la poesía». Pero, ¿estás loco Jorge? Eso es lo que te sobra. De tu mano sale este elíxir literario: “eres la raya del clavo y la canela, mansión del árabe, mezquita, precipicio, el fogaril ígneo de Gabriela; una ilusión de viejo, gata en celo, matriz de ípsilon, guardapolvos honoris causa de Tieta; la vendida, la comprada, la violada, amanecer, luz de candil, llamarada, concha marina, ¡ay la boca del mundo de Tereza”.

No tengo que abrir sus libros. Ver sus lomos es suficiente. El marido de Doña Flor, Vadinho, muere un domingo de carnaval, disfrazado de bahiana, bailando como un loco con la abanderada de una comparsa amanecida. ¿De qué murió? El médico que lo recibió dice que sería más cómodo contestar ¿de qué no murió? Parecido a Quincas Berro de Agua, a quien sus amigos llevan a beber después de muerto, parranda que termina en un bote y Quincas tragado por el mar. ¿Y qué de Archanjo, casi socio de la Tienda de Milagros. Salvador de los hombres de Bahía que evitó la venganza de la diabla que quería aconductarlo cogiéndosela. ¡Habráse visto polvo igual! Encasquillados en la bajada del Pelourinho se fueron rodando trenzados hasta la playa. Allá continuaron la dulce batalla, bajo el agua, vitoreados por caballitos de mar, hamaqueados por corrientes de miel y leche. La diabla se regeneró, se volvió mujer.

A cien años de tu nacimiento, hablaré de ti, Jorge Amado, en nuestra Feria del Libro. Préstale tus gracias a mi voz, maestro.


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833648
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América