El enfrentamiento entre el Bayer Leverkusen y el ganador de la semifinal que hoy disputarán el Real Madrid y el Barcelona supondrá la cuarta final hispano-alemana de la historia de la Copa de Europa y la segunda consecutiva.
La primera final, curiosamente, se disputó en el Hampden Park de Glasgow, donde se jugará el partido del próximo 15 de mayo y ha quedado grabado como uno de los encuentros más vibrantes de la historia. Fue 18 de mayo de 1960, y el Real Madrid se impuso al Eintracht Francfort por 7-3, con tres goles de Alfredo di Stefano y cuatro de Ferenc Puskas.
La segunda ocasión es de infausto recuerdo para el Atlético de Madrid, que el 15 de mayo de 1974 se quedó a segundos de proclamarse campeón de Europa frente al Bayern Múnich de Franz Beckenbauer. Un golpe franco lanzado por el actual técnico rojiblanco, Luis Aragonés, adelantó al Atlético en el minuto 113, pero el defensa Georg Schwarzenbeck, siete minutos después, logró el gol del empate desde casi 30 metros.
En la repetición de la final, la primera y última de la historia de la competición, el Bayern Múnich se impuso tres días después por 4-0, con goles a pares de Uli Hoeness y de Gerd Mueller. La última final de la Copa de Europa entre un equipo español y otro alemán se produjo la temporada pasada, con el Bayern Múnich de nuevo como protagonista. El equipo que dirige Ottmar Hitzfeld se impuso en la tanda de penaltis por 5-4 al Valencia, después de concluir el tiempo reglamentario con empate a un gol.