Los cadáveres de cinco personas de ascendencia albanesa que fueron asesinadas, entre ellas dos niños, fueron descubiertos ayer al sudoeste de Kosovo, lo que hizo peligrar una nueva iniciativa internacional para encontrar una solución política en esta provincia yugoslava.
Jorgen Grunnet, vocero de los observadores internacionales de paz, dijo que el crimen parecía haber sido ejecutado con armas automáticas. El automóvil en que iban las víctimas fue incendiado. Los miembros de un equipo de Associated Press Television News dijeron que a una de la víctimas le faltaba la mitad de la cabeza.
Los cadáveres fueron hallados en la aldea de Rakovina, 70 kilómetros al sudoeste de la capital, Pristina.
Los albaneses constituyen el 90 por ciento de la población de Kosovo y en su mayoría desean la independencia. La guerrilla de los albaneses está decidida a conseguirlo por las armas.
Serbia, que arguye que reprime las acciones guerrilleras de Kosovo, es la república dominante de lo que queda de Yugoslavia.
Mientras tanto, el enviado norteamericano a Kosovo, Christopher Hill, volvió a Pristina para reunirse con el líder político albanés Ibrahim Rugova y otros dirigentes.
Cuatro propuestas de Hill que apuntaban a la autonomía de la provincia serbia fueron rechazadas por serbios y albaneses. Pero la masacre del 15 de enero de 45 albaneses en la aldea de Racak motivó una intensificación de las gestiones políticas.
Seis naciones reunidas en un denominado Grupo de Contacto sobre los Balcanes decidieron ayer en Londres emprender un nuevo esfuerzo en tal sentido.
En Bruselas, los ministros europeos de Relaciones Exteriores se centraron en la cuestión de Kosovo en una reunión ordinaria.