El inglés Lewis Hamilton (Mercedes), que ganó ayer el Gran Premio de Hungría, la décima carrera del Mundial de Fórmula Uno, declaró en el circuito de Hungaroring que "no" puede "estar más feliz" después de la victoria, que espera que suponga "el punto de inflexión" para su equipo.
"Fue un gran fin de semana. No esperamos esto cuando llegamos aquí y el sábado dije que necesitaría un milagro para ganar hoy (ayer). Pues bien: igual es que suceden", indicó Hamilton, campeón del mundo en 2008 -con McLaren-, que ayer logró su primera victoria del año y se estrenó con su nueva escudería igualando el récord de victorias en Hungría (cuatro) del alemán Michael Schumacher.
"El equipo eligió bien la estrategia y el resto consistió en mantener la ventaja", comentó Hamilton, que ganó su vigésimo segundo Gran Premio después de arrancar desde la primera posición de la parrilla.
"Tuve algunas batallas que afrontar, no obstante, con (su compatriota) Jenson (Button, de McLaren) y (el australiano) Mark (Webber, de Red Bull), pero creo que ayer teníamos un ritmo superior a cualquiera".
"El equipo hizo un trabajo excepcional. Trabajamos para entender estos neumáticos y hoy (ayer) encontramos el equilibrio justo. Espero de verdad que esto sea un punto de inflexión verdadero para nosotros", opinó Lewis.