Ni una leve lluvia pudo opacar la clausura del Panama Claro Championship. Este año el torneo de golf dejó muchas cosas buenas. En primer lugar fue un impulso positivo para el turismo en Panamá, ya que solo entre golfistas y público asistieron más de 500 personas. También hubo un auge en el aspecto económico, ya que se formó un gran núcleo laboral emergente. Pero, lo más importante es que se incentivó el deporte entre los más pequeños.
Los niños fueron los más afortunados, ya que tuvieron la oportunidad de departir con deportistas de talla mundial. De aprender de primera mano de los profesionales, de compartir momentos de diversión con otros niños y con sus familias. Porque eso es el golf, es una fiesta familiar, es un ambiente propicio para crear amistades duraderas y también para realizar negocios.