La pelota panameña llora a uno de sus hijos más queridos. Se viste de luto por la muerte de un hombre que con sus lanzamientos dominó a muchos bateadores y, después de retirarse, transmitió con desprendimiento sus conocimientos a niños y jóvenes.
Ese fue Fernando Alberto “Mamavila” Osorio, quien falleció ayer en el Hospital El Vigía de Chitré, donde fue recluido tras presentar problemas respiratorios.
Pelotero y maestro.
En los años 40, del Siglo XX, emergía, en la palestra nacional, la figura de “Mamavila”, quien con el tiempo se convirtió en uno de los lanzadores más destacados del béisbol panameño.
Entre sus logros más importantes como jugador está el ser parte del equipo que conquistó para la provincia de Herrera su primer campeonato nacional.
La campaña de 1947 fue una de las más productivas del serpentinero herrerano, al ser el máximo ganador de partidos con cinco victorias, y el líder en ponches con 40.
Su talento en el montículo lo llevó a incursionar en el béisbol profesional, tanto en Panamá como en Estados Unidos, México y Venezuela.
Durante sus 27 años como pelotero acumuló 329 triunfos, que le constituyen en el lanzador panameño con más victorias en diferentes ligas. Además, perdió 205 partidos.
Luego de su retiro en 1972, “Mamavila” se dedicó a dirigir y a enseñar a otros peloteros.
Como director fue el primero en ganar para Panamá un título latinoamericano de Pequeñas Ligas en 1984.
También fue uno de los primeros técnicos en incursionar en el béisbol de categorías menores, con los que se mantuvo trabajando hasta el momento de su muerte.
“’Mamavila’ fue una personalidad. Era un hombre afable, cariñoso y que le gustaba entrenar a los niños”, describió el periodista y familiar del finado ex pelotero, Darío Delgado Osorio.
Un gran vacío.
Una de las personas que estuvo cerca de él en los últimos 11 años fue el instructor Martín Crespo.
Con palabras llenas de mucho pesar, Crespo destacó que Osorio era un hombre muy disciplinado, honesto y entregado a su trabajo como formador de jugadores.
“Se me fue un maestro, se me fue un amigo, se me fue parte de mi familia”, expresó.
Crespo señaló que con “Mamavila” aprendió mucho sobre el aspecto técnico del juego, y notó el “carisma natural” que tenía para enseñar a los muchachos.
“Era un hombre que sabía transmitir mensajes. Siempre encontraba la manera para que los niños captaran su mensaje. Nunca dejaba que ellos se fueran con alguna duda, siempre tuvo la paciencia para explicar, y eso fue lo que nos transmitió como entrenadores”, enfatizó.
Crespo considera que la muerte de su amigo y compañero debe servir de reflexión a todas las personas vinculadas al béisbol panameño para que retomen “el amor por la camiseta”. También solicitó que se busque la manera para que el legado de personas como “Mamavila” no queden en el olvido.
“El legado que deja es de entrega y amor, de ese amor a la camiseta que consiste en darlo todo sin esperar algo a cambio”, puntualizó.
Hondo pesar.
La noticia del deceso de “Mamavila” fue tomada con profundo dolor en su ciudad natal, Chitré.
“En todas partes se habla de su muerte... la gente acá está con un pesar tremendo”, dijo el dirigente deportivo herrerano Jorge Tello, quien calificó a Osorio como “la máxima figura del béisbol en Herrera”.
Sus honras fúnebres se llevarán a cabo el sábado 27 de marzo en tierras chitreanas.
Su cuerpo será velado en la casa de velación del lugar desde las 8:45 a.m. hasta las 12:45 p.m., cuando sus restos serán trasladados a la Catedral San Juan Bautista, donde se realizará la misa de cuerpo presente.
Posteriormente, partirá el cortejo fúnebre hacia el Estadio Rico Cedeño, donde se le rendirá un homenaje póstumo antes de sepultarlo en el Cementerio Municipal de Chitré.
¡Paz a su alma!