Una vieja frase del fútbol dice que los equipos son el reflejo del estado de ánimo de su entrenador. Si esto es verdad, las posibilidades de Panamá son muchas.
Guimaraes anda de buen ánimo, hace bromas, incluso con los periodistas. Ayer en el entrenamiento, tras ver cómo Luis Antonio Barreto le estrechaba la mano a los jugadores, le pidió que lo saludara a él también.
Hacer chistes no es una de las habilidades de Guimaraes; en este aspecto, el recordado y querido “Cheché” Hernández le tomaba ventaja, sin embargo, ver al estratega contento, pueda mandar un mensaje positivo a los que vemos de cerca los entrenamientos.
Ojalá este espíritu se mantenga hasta el 11 de marzo.