Muchos de los dolores de cabeza que padecen algunos dueños y preparadores de caballos en el Hipódromo Presidente Remón se aliviarán a partir de esta semana.
Eso gracias a que desde la semana pasada se hizo pública la lista de la nueva reclasificación de los ejemplares y a partir del jueves de esta semana, las carreras serán organizadas con el sistema de Series, en respuesta al clamor de la mayoría.
Pero no seamos ilusos en pensar que con la llegada del nuevo sistema se resolvieron todas las deficiencias del espectáculo. Es un alivio, pero no la cura total.
En nuestra entrega anterior enfatizamos en la necesidad de que apuntemos hacia una hípica más rica en términos de los premios que se pagan a los dueños de caballos, al consecuente incremento de la población caballar y a la respuesta entusiasta de la afición.
Si no se trabaja en esa dirección, eventualmente quienes no están convencidos, entenderán que no habrá sistema de handicap que valga ni que surta los efectos deseados si la materia prima, que son los caballos, no se mejora.
El Secretario de Carreras (no importa cómo se llame) no podrá hacer milagros si todas las semanas tiene el mismo material para trabajar y el público no se sentirá motivado a apostar si siempre se somete a su consideración el mismo menú.
Como somos gente positiva, vamos a darle un voto de confianza a esta nueva movida, pero con la salvedad de que si no se crean las condiciones para motivar a los inversores, dentro de un año estaremos parados en el mismo sitio y discutiendo la misma cosa.