Durante muchos años nos hemos acostumbrado a ver a los equipos que representan a Darién en los torneos nacionales de béisbol como las “cenicientas”. Como aquellos a los que se les gana con facilidad porque no ofrecen mayor resistencia en el terreno de juego.
Esa costumbre parece que estuviera tan arraigada que, pasan los años, y no se hace lo suficiente para que esa realidad cambie en una provincia que, al igual que las ocho restantes que conforman el territorio panameño, necesita de ayuda para surgir en un deporte que es considerado por algunos como el pasatiempo principal del país.
Es difícil trabajar en condiciones adversas, pero si hay el interés se puede hacer un esfuerzo por parte del Gobierno y la empresa privada para hacer de Darién un sector donde se juegue buen béisbol.