"Tienes que ser como un angelito. No debes hacer nada malo que comprometa tu carrera, porque el boxeo es un oficio muy duro". Así recuerda el entrenador Carlos Agrazal una arenga que le dio un conocedor en Costa cuando él se dedicaba al boxeo.
Comentó que uno de los problemas de los boxeadores actuales es que no tienen fuerza de voluntad para lo difícil y exigente que es el boxeo.
El orgullo de un entrenador es ver ganar a su boxeador. A veces uno los prepara al cien por ciento, pero ellos no cumplen, decalró.