Una tarde lluviosa, una noche húmeda, un charco de agua y un gol a último minuto es lo más recordado del empate 1-1 entre Panamá y Estados Unidos del 8 de septiembre de 2004.
El fuerte aguacero, tradicional en nuestro país durante el mes de septiembre, había dejado sus secuelas sobre la cancha del Rommel Fernández. Panamá se preparaba para su primer partido ante los sobrinos del Tío Sam en eliminatorias y, teniendo como escenario un estadio que estaba a reventar, el “sí se puede” era el grito que sobresalía entre la multitud.

En el camerino del templo futbolístico panameño, los jugadores escuchaban las palabras del entonces técnico José “Cheché” Hernández, que les recalcaba el “sí se puede” a sus pupilos.
Julio “Puchito” Medina III era el “cerebro” de aquel equipo en el que “Cheché” Hernández depositaba toda su seguridad y respaldo.

“Cheché” era de pocas palabras, muy serio en su trabajo, pero antes del partido, específicamente ese 8 de septiembre de 2004, solo tuvo expresiones de apoyo y confianza hacia sus jugadores, evocó Medina III.
El exmediocampista de la Roja recuerda aquellas frases de “Cheché”, en esa eliminatoria rumbo a Alemania 2006, en la fase preliminar al Hexagonal, y el discurso del colombiano minutos antes del partido ante el llamado equipo de las “Barras y las Estrellas”

El trabajo, el estímulo de que Panamá podría efectuar un buen partido, que contaba con buenos jugadores, se percibía en el camerino.
El incentivo económico siempre estuvo allí (no se mencionó cifras) para el onceno panameño, pues ya lo habían pactado el capitán y los líderes del equipo con la directiva de la Fepafut.
El colegiado Marcos Antonio “Chiquidrácula” Rodríguez dio el pitazo inicial, el plantel nacional capitaneado por Julio Dely entró inspirado, motivado, tenía mucho que ganar en ese duelo.
En esta, la primera cita entre Estados Unidos y Panamá en lo que a eliminatoria se refiere, la Roja comenzó a soñar gracias a un gol de Roberto “Bombardero” Brown a los 71 minutos del partido, que fue un “regalo” que le dejó Kasey Keller al rechazar el disparo del habilidoso Ricardo “Patón” Phillips.
El júbilo y grito de “sí se puede” volvió a abrazar el estadio Rommel Fernández.
Panamá demostraba que contaba con un gran equipo, lo planteaba en el terreno de juego con su fútbol, la inspiración era mayor.
Pero todo cambió en un suspiro del partido para el seleccionado panameño. Fue una jugada de despeje, Estados Unidos supo contragolpear, Medina III volvió a recordar la fortuna del charco por las malas condiciones de la cancha del Rommel Fernández.
La redonda de cuero pasaba frente al marco que cubría Donaldo González y se detuvo por el charco de agua.
Cobi Jones solo se acercó y empujó el balón, era el minuto 90 del partido y Panamá cedía un empate 1-1, el resultado más positivo que ha obtenido ante el plantel norteamericano en eliminatorias mundialistas, situación que hasta hoy se recuerda.
Pero la situación actual que se vive entre Panamá y Estados Unidos es muy diferente, según Medina III, a la ocurrida en 2004.
Independientemente de lo que ocurra entre México y Costa Rica, la Roja debe terminar bien, está en su casa y ante su gente, es la consideración de “Puchito” Medina.
“Ganarle a uno grande siempre deja buen sabor”, manifestó.