Durante años, los países asiáticos sólo podían presumir del crecimiento y potencial en el golf masculino. Sus mejores resultados se limitaban a una media docena de jugadores que habían logrado entreverarse entre los 50 mejores del mundo. La impactante victoria del surcoreano Y.E. Yang sobre Tiger Woods en el Campeonato de la PGA ha marcado un punto de inflexión.