Andreas Herzog, la gran figura en la actualidad del fútbol austriaco, logró en el descuento el empate a uno contra Israel que permite a su selección clasificarse para la repesca frente a Turquía y deja eliminado al conjunto que dirige el danés Richard Moeller Nielsen, que saboreaba en esos instantes el éxito de seguir vivo en el camino al Mundial 2002.
Herzog justificó quién es el número uno del balompié en Austria en estos momentos.Pese a acudir con un equipo muy mermado, con más de diez jugadores que renunciaron a viajar a la capital israelí, temerosos de la difícil situación que se vive en este país, Austria respiró con su gol y dejó paralizados a los más de 42.000 fogosos seguidores de Israel. Los del croata Otto Baric estaban contra las cuerdas, porque un tanto de penalti les arrebataba el segundo puesto.