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Hewitt tiene un compromiso con la historia y su gente


La final de la centésima edición del Abierto de Australia que se disputarán el héroe local Lleyton Hewitt y el aguerrido tenista ruso Marat Safin, es mucho más que el partido soñado por un promotor, es la batalla entre el destino de un hombre y la determinación de otro.
Hewitt ha fantaseado con ganar el Abierto de Australia desde que sus padres lo hicieron jugar al tenis por primera vez cuando era un niño.
No había nacido cuando Mark Edmondson se convirtió en el último jugador local en ganar el torneo de Grand Slam en 1976, pero vio a Pat Cash perder la final de 1988.
En ese momento Hewitt tenía siete años, pero decidió que iba a dedicar su vida para estar un escalón más arriba que el héroe de su infancia y ganar el título.
"El Abierto de Australia significa mucho para mí. Parte del sueño se hizo realidad, y estoy en posición de alcanzarlo", dijo Hewitt esta semana.
Pero Safin cree que el destino está de su lado y que Hewitt tendrá que esperar su turno. Mientras el local nunca había pasado de la cuarta ronda en ocho participaciones en el Abierto, el ruso perdió las finales de 2002 y 2004 ante el sueco Thomas Johansson y el suizo Roger Federer, respectivamente.
"Creo en el destino, Creo que todo lo que me pasó antes a mí tiene que repetirse.
Realmente creo en eso, y no podría cambiarlo si debe ser así", declaró Safin.
"Pese a que le gané a (el estadounidense Pete) Sampras en Nueva York (el Abierto de Estados Unidos en 2000), no estaba preparado, y el año pasado realmente no tenía posibilidades.
Las cosas son distintas este año, tengo la experiencia de haber jugado dos finales, y estoy aprendiendo", agregó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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