El técnico holandés Guus Hiddink es un héroe para los seguidores de los “diablos rojos” y después de hacer historia con Corea del Sur se ha convertido en uno de los entrenadores mejor cotizados en el mundo del fútbol.
El equipo de Hiddink ha perdido una disputada semifinal del Mundial 2002 contra Alemania por 1-0, el pasado martes, pero el resultado no ha dañado la alta reputación de Hiddink.
Hiddink es el único entrenador que ha llevado a dos selecciones distintas a las semifinales de un Mundial y el único que ha logrado clasificar a un equipo asiático, Corea del Sur, entre los cuatro mejores.
El contrato del holandés vence después del partido del sábado por el tercer y cuarto puesto y quedará libre si decide no aceptar una prórroga.
Aunque habrá gran presión de un público agradecido para que Hiddink continúe, el entrenador que llevó a Holanda a la semifinal en Francia hace cuatro años no ha dado ninguna señal de que vaya a seguir.
El hecho que ha vivido en un hotel durante su tiempo al frente de la selección surcoreana muestra que siempre ha considerado su trabajo en Corea del Sur como una obligación temporal.
Su actitud profesional le hace centrarse ahora en el partido por el tercer y cuarto puesto del Mundial.
“Podemos estar orgullosos de los muchachos y de lo que han hecho, no sólo hoy sino a lo largo de todo el torneo. Las expectativas en Corea eran enormes pero no realistas. Intenté mantener a los jugadores aislados de la presión”, declaró Hiddink.
“El equipo realmente funcionó pero debemos tener presente que (los jugadores) militan en la liga coreana, que es de segunda o tercera fila”, agregó.
Después de una campaña en la que llevó a su equipo, que no había ganado un solo partido en cinco participaciones previas en el Mundial, a superar a sus rivales europeos —Polonia, Portugal, Italia y España— Hiddink podrá elegir entre algunos de los trabajos más importantes en el mundo del fútbol.