Nueva York.- Con canciones populares, reinas de belleza y protestas políticas, unos dos millones de personas bailaron y marcharon por la elegante Quinta Avenida, en la mayor celebración del "Desfile Nacional Puertorriqueño" desde que comenzó la fiesta popular hace 43 años.
En esta ocasión, la celebración contó con la participación de Sila Calderón, gobernadora de la Isla que encabeza una campaña para exigir al gobierno de Estados Unidos el cese de los bombardeos en Vieques.
Al mismo tiempo, cientos de puertorriqueños se manifestaron en Nueva York para exigir el cese de las maniobras militares estadounidenses en la isla puertorriqueña de Vieques.
Calderón obtuvo el apoyo de la Senadora demócrata por Nueva York, Hillary Clinton, quien marchó en el desfile.
"Hay que intensificar la agitación contra las pruebas de la marina en Vieques", declaro la senadora, esposa del ex presidente Bill Clinton, a unos reporteros al inicio de la marcha.
La campaña de Sila Calderón también ha tenido el sostenido apoyo de Martín Torrijos, que fue candidato del Partido Revolucionario Democrático para la presidencia de Panamá.
La atención política estuvo centrada en varios miles de puertorriqueños que se sumaron al desfile para exigir el cese de las maniobras militares estadounidenses en la isla puertorriqueña de Vieques y la libertad de líderes del Partido Demócrata de Nueva York y Puerto Rico que están presos por haber propiciado "resistencia pacífica" contra la acción de la marina en Vieques.
Millares de personas, muchas de ellas agitando banderas puertorriqueñas, se congregaron desde temprano este domingo en la Quinta Avenida de Nueva York, para el tradicional desfile que una vez al año permite a los puertorriqueños y latinos tomarse las calles de Manhattan, mientras que el alcalde de la ciudad, Rudolf Giuliani, movilizó seis mil policías.
Giuliani añadió dos mil agentes más que en el desfile pasado, confirmó una fuente de la policía, tras las críticas que generó su pasividad ante las denuncias de decenas mujeres de que habían sido atacadas a plena luz del día en el Parque Central después del desfile del último año.
Las medidas de seguridad también causaron el resentimiento del vecindario ya que en el curso de la noche del sábado, la policía remolcó centenares de automóviles que quedaron estacionados en un tramo de 42 cuadras paralelas entre la Quinta Avenida y la Park.
Algunos guardianes particulares de ese elegante sector de Nueva York estimaron que las medidas fueron tomadas en parte por temor de que terroristas detonaran un coche bomba.
El presidente del partido demócrata del condado de El Bronx, Roberto Ramírez, el legislador estatal de Nueva York, José Rivera, el concejal de la ciudad de Nueva York, Adolfo Carrión, y el reverendo Al Sharpton, fueron arrestados el primero de mayo en Vieques, cuando protestaban contra los bombardeos estadounidenses en la isla, y siguen detenidos en una cárcel de Nueva York.
Rivera, Ramírez y Carrión fueron sentenciados a 40 días de prisión y a pagar una multa de 500 dólares. Sharpton, uno de los principales líderes negros neoyorquinos, recibió una condena de 90 días.
El Desfile Nacional Puertorriqueño se celebra anualmente desde 1954, cuando fue inaugurado por Don Luis Muñoz Marín, el primer gobernador electo de la isla.