Cuando faltan quince días para su toma de posesión como presidente de la República, Hipólito Mejía se muestra dispuesto a un pacto político con la oposición para buscar solución a los graves problemas de la nación, aunque el de la energía eléctrica figura como prioritario.
La crisis energética amenaza con continuar con el nuevo presidente, según constataron ayer fuentes de este sector, pero el mandatario electo ha cambiado su discurso agresivo después de su entrevista, hace dos semanas, con el presidente saliente, Leonel Fernández, al que Mejía había calificado de "arrogante", que concluyó con un compromiso tácito de iniciar el diálogo.
Las perspectivas para que este pacto cristalice antes del traspaso de mando del 16 de agosto son halagüeñas, y más aún desde que se aclararon malentendidos entre Mejía y Fernández, aunque no hay aún fecha fija.
El futuro presidente dijo tras ser elegido que el diálogo no se inició entonces porque Fernández "quiso capitalizar el escenario para su proyecto reeleccionista".
Sin embargo, Mejía ha acogido ahora "de muy buena fe" la propuesta del todavía Jefe del Estado, y así se lo hizo saber a Joaquín Balaguer, el anciano líder reformista que parece seguir contando en la vida política dominicana.