Deportes

Historia de mucha fe

Convencido de que el deporte y el sacerdocio son la combinación perfecta, el padre colombiano Edison Alexander Serna Serna comparte su vida entre cientos de parroquianos y en los más exigentes escenarios del triatlón alrededor del mundo.


Oliver Serrano (oliver.serrano@epasa.com) / -

Datos

  • 4 años tiene el padre Edison Serna como sacerdote y triatleta.

En lo más alto de las montañas de Morales, departamento de Bolívar, Colombia, un hombre con mucha fe intenta encarrilar el rebaño de Dios, pero a la vez entrena arduamente para conquistar podios.

Dedicado muchos años al servicio pastoral religioso, Edison Alexander Serna Serna, mejor conocido como “El Cura del Triatlón”, divide su vida entre los feligreses de su parroquia y en los mejores escenarios deportivos.

 

Pero, ¿cómo puede un sacerdote competir en un triatlón? ¿Cómo se prepara para las competencias? ¿Cómo es visto ante la sociedad? Estas y muchas más interrogantes le respondió el padre Edison a 10 Deportivo , sentado en el lobby del Hotel Torres de Alba, previo a su participación en el Panamá Canal 113K.

¿Cuál fue su primer contacto con el deporte?

 

Me inicié desde muy niño, recuerdo que aún estaba en la escuela.

¿Cuáles fueron las reacciones de los parroquianos al verlo hacer triatlón?

 

Pues mal. Como triatleta, al principio me miraban algo raro, porque como sacerdote siempre ando con pantalones y camisa manga larga, y que lo vean a uno en pantaloneta de baño o trusa, eso generó algo de inconformidad en algunas personas que no tienen cultura deportiva.

¿Cuáles fueron las reacciones

 

de sus hermanos sacerdotes?

Siempre he tenido la aceptación, el cariño y el aprecio de ellos, porque saben que un cura triatleta no lo vas a conseguir a la vuelta de la esquina.

¿Ha invitado a algún sacerdote a hacer triatlón?

Sí, pero es muy difícil para ellos continuar. Un padre triatleta es algo que muy difícilmente encontrarás, porque manejan muchos compromisos. También tienes una organización y se te presentan percances, un enfermo en el hospital, alguna ayuda espiritual.

Trabaja en la parroquia y entrena.
¿Cómo divide su tiempo?

Es bastante complejo. En la parroquia yo cumplo un horario de 8:00 a.m. a 12:00 m.d., de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. y en las noches la celebración eucarística. Me levanto a las 4:00 a.m., hago mi oración y entreno. En las tardes, si no tengo nada que hacer, vuelvo a entrenar. También aprovecho cualquier espacio libre para entrenar.

¿Cómo hace con la parroquia para participar en el extranjero?

Para salir del país tengo que contar con el aval de mi obispo. En la parroquia quedan otros sacerdotes a los que les pido el favor, mientras me ausento.

En cuanto a los gastos de su equipo y preparación, ¿la Iglesia lo ayuda?

No. Mi equipo de triatleta lo he conseguido a fuerza. La bicicleta fue un regalo de una comunidad, por medio de rifas y actividades. Así he conseguido muchas otras cosas.

¿Compite como triatleta o como sacerdote?

Trato de ser sacerdote y triatleta al mismo tiempo. Sacerdote porque el hecho de que esté en un evento deportivo, no me quita mi postura sacerdotal, y si alguien sufre algún percance o una eventualidad que está dentro mi rango, dejo lo que estoy haciendo y lo atiendo.

¿Le piden la bendición los competidores?

Claro que sí. Mientras caliento me dicen: “Padre, necesito que me dé la bendición”.

¿Sienten compasión los rivales a la hora de enfrentarlo?

No. En Colombia me consideran un buen rival.

¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades como triatleta?

Mi debilidad siempre ha sido la natación, porque no tengo dónde entrenar. Mi fortaleza está en la carrera pedestre.

Viviendo en un lugar montañoso, ¿cómo hace para entrenar?

Entreno natación en una piscina de tres metros de largo por dos metros de ancho y una profundidad de 40 a 50 centímetros y amarrado. El ciclismo en rodillos y simulador; mientras que el atletismo en las calles o atado de un caucho cuando no puedo salir. Eso no lo hace nadie y, aun así, me prepararé para correr el Medio Iroman de Miami en Estados Unidos y el Iroman de Cozumel, México.

¿Ha pensado alguna vez dejar una de sus dos profesiones?

No, porque considero que el triatlón y el sacerdocio son un perfecto complemento. Mente sana, cuerpo sano. Además, por medio del triatlón transmito la palabra de Dios, es un medio de evangelización.

¿Hasta cuándo piensa seguir su carrera como atleta?

Hasta que Dios me siga dando fuerzas para correr.


Mira cómo se las ingenia "El Cura del Triatlón" para entrenar:



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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América