En síntesis
Leí los otros días en el “Gran Angular” el blog de Juancho Armas Marcelo que a Lucho Gatica le habían dado la orden al Mérito Pablo Neruda durante la Feria del Libro de Guadalajara. Aquel nombre evocó cierta memoria de la infancia, porque Gatica era uno de esos personajes que se citaban con frecuencia en mi casa (además de Olga Guillot) y muchos de nosotros somos hijos o nietos de la pasión que encendían los boleros que este hombre cantaba, porque del roce del baile a la horizontalidad del catre mediaba como mucho la distancia en tiempo que duraba la canción.
Juancho cuenta que en el hotel donde se hospedaba coincidió con Lucho Gatica y no se les ocurrió hacer otra cosa que ponerse a cantar. Me reí leyendo sobre el dúo improvisado y regado de tequila y para mi sorpresa interpretaron, qué casualidad , “Historia de un amor”, uno de mis boleros favoritos y del que aprendí en el Técnico Don Bosco su biografía.
Teníamos en el siglo pasado, año 1984 para ser exactos más o menos, un profesor de música al que le gustaba mucho el bolero. Nos hizo escribirlo y buscar la historia detrás de la canción. Pregunté en mi casa y mi mamá y mi abuelita me hablaron del asunto sentimental que se escondía detrás de la canción escrita por un tal Carlos Almarán. Luego supe que se trataba de Carlos Eleta Almarán ¡el apoderado de Roberto Durán! No me lo podía creer. La vida te da sorpresas.
Ya en el título, el bolero trae el germen maligno de una novela: “Historia de un amor”. Por esas fechas escribía yo los típicos versitos y cartas de amor para mi gente de Calidonia y estaba sorprendido de lo profundamente sencilla que era esta composición. En busca de la biografía del bolero, supe que Carlos Almarán y yo éramos panañoles, de padres españoles y sangre caliente panameña, marcados por un bilingüismo cultural enriquecedor. Me conmovió que escribiera “Historia de un amor” a raíz de la muerte de su cuñada, lo que me daba pie para una búsqueda más literaria del asunto sentimental que se esconde, o yo creo escondido, en los versos del universal bolero. Ceñidos a la “realidad”, cuando leí sobre de Carlos Eleta supe que le dijeron que él no tenía sensibilidad (yo leo talento) para componer boleros. Lo tomó como un reto y compuso muchos entre los cuales se cuenta el tema que interpretaron Lucho Gatica y Juancho en la FIL de Guadalajara con aplauso incluido de Jonathan Franzen.
Hace unos años atrás iba en el Metro de Madrid, un domingo por la mañana, huyendo de mí mismo. Una mujer bien peinada, con un vestido bien planchado y limpio, se notaba que era el único que tenía, entró en el vagón tirando de un pequeño amplificador y empuñando un micrófono. Una mujer blanca nieve se detuvo allí, en medio de los pasajeros, nos dio los buenos días y le dio al “play”: sonaron los acordes de “Historia de un amor”. Me revolví en mi asiento, me sacó de mi huida y con un impecable acento y voz azul comenzó: “ya no estás más a mi lado corazón…” cantó con tanto sentimiento que me decidí a darle todo el sencillo que tenía en bolsillo. Cuando conté las monedas, le di tres euros, el arrebato de nostalgia me habría salido caro.
Me acabo de enterar de que Carlos Eleta Almarán ha muerto. Juancho y yo hablamos de él comiéndonos unas lentejas en el café Gijón. Cosas de la vida: me quedé con las ganas de conversar con ese panañol tan querido por todos para preguntarle más sobre la historia de “Historia de un amor”. Ahora tendré que inventármelo todo: siempre supe que escribiría sobre eso.