El hombre que hace dos semanas fue condenado a dos años de cárcel por acechar a la tenista número uno del mundo, Martina Hingis, reapareció ayer viernes en una corte de Miami al inicio del proceso de apelación al fallo.
Dubravko Rajcevic, un arquitecto croata naturalizado australiano, fue sentenciado a comienzos de mes tras ser hallado culpable de cuatro cargos menores: uno por acecho y tres por transgresión.
Rajcevic, de 46 años, siguió a Hingis en los torneos, hizo guardia frente a su casa en Zurich y le envió decenas de cartas y flores.
El año pasado fue arrestado durante un torneo que se disputaba en Miami y ya cumplió un año en la cárcel en espera del juicio, lo que significa que le resta un año más tras las rejas.La condena incluye una libertad condicional por otros dos años.
Rajcevic siempre ha negado los cargos en su contra, diciendo que no perjudicó a Hingis sino que simplemente trataba de cortejarla.
Su abogado en el juicio, Frank Abrams, dijo que Rajcevic fue declarado indigente en la audiencia del viernes, por lo tanto tiene derecho a un abogado de oficio.
Abrams dijo que había llenado los documentos de la apelación de su cliente, pero que no lo seguirá defendiendo en esa instancia.
El abogado agregó que Rajcevic retiró una moción para que fuera liberado bajo fianza, pendiente de la apelación, ya que si recibiera ese beneficio sería enviado a una cárcel del Servicio de Inmigración para ser deportado, en vez de quedar realmente en libertad.
Autoridades de inmigración dijeron que Rajcevic enfrentaría deportación a Australia tras su liberación.
Rajcevic fue arrestado en marzo del 2000 en el Abierto Ericsson en Key Biscayne, en Miami, donde Hingis estaba participando.
Evaluaciones sicológicas indicaron que el convicto tenía alucinaciones pero que era competente para enfrentar un juicio.
Durante el proceso mostró una memoria clara para recordar fechas e incidentes, pero también se refirió a lo que llamó una amistad con el ex presidente Bill Clinton y otros funcionarios estadounidenses.
Abrams reiteró que Rajcevic necesita ayuda y no castigos para superar sus "problemas mentales".
"Creo que mandaron a la cárcel a un hombre que no pertenece a una cárcel", señaló.
Durante la audiencia para la sentencia, Rajcevic dijo que después de escuchar el testimomnio de Hingis, no tenía más interés en la jugadora y que estaría alejado de ella durante 100 años, si así le ordenaran las autoridades.