Como era de esperarse, Mariano Rivera disfrutó de su primer homenaje fuera de la ciudad de Nueva York, cuando los Tigres de Detroit y toda su afición, en el Comerica Park, ovacionaron al taponero panameño.
Antes del juego en el que los Yanquis sumaron apenas su segunda victoria del año y evitaron la barrida de los felinos en tres partidos, Rivera fue aplaudido y silbado en el campo del estadio de los Tigres.

Jim Leyland, piloto de Detroit, le entregó un cuadro con dos fotos del cerrador de 43 años lanzando en el viejo Tiger Stadium y en el Comerica Park.
El obsequio también tiene dos botellas a los lados con arcilla de ambos coli seos en su interior.
Rivera compartió un rato con tres aficionados de los Tigres: Eddie Goward, un exjardinero en el Tiger Stadium; Steven Rollins, un hombre oriundo de Michigan y miembro de la Marina de los EE.UU., quien ha servido en tres giras de combate en Afganistán e Irak, y John O’ Neil, quien nació en Detroit y ha sido fanático de los Tigres en su primera serie en casa desde 1991.
Lanza y ganan
Sin situación de salvamento, Rivera tiró la novena entrada en el partido, en el cual los Yanquis blanquearon 7-0 a los Tigres.