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Homenaje a un fenómeno del baloncesto panameño

Pedro Rivas, uno de los 10 mejores jugadores del mundo en México 1968. En este orden quedó la selección de los decimonovenos Juegos Olímpicos celebrados en


Davis Peralta Checa (jrperalta51948@gmail.com) / -

Pedro Rivas, uno de los 10 mejores jugadores del mundo en México 1968.

En este orden quedó la selección de los decimonovenos Juegos Olímpicos celebrados en 1968.

J.J. White, Spencer Haywood, Teo Cruz, Alexander Petrov, Sergeiv Belov, Charlie Scott, Trajko Rajkovick, Pedro Rivas, Alejandro Urgüelles y Arturo Guerrero.

Para poder emitir juicio sobre un olímpico debo reflexionar, analizar y pensar lo que voy a escribir del atleta, esa reflexión me lleva a escuchar la música que ese gran jugador y compañero, dentro y fuera de la cancha, le gustaba.

Fue un ejemplo, daba todo en la cancha por su equipo y por Panamá. Escuchaba, opinaba y aconsejaba, además de tener unas cualidades extraordinarias jamás vistas en mi vida deportiva.

Amigos lectores, si usted vio por televisión al mejor jugador del mundo, Michael Jordan, hacer múltiples canastas fantásticas, este humilde compañero lo vio, le pasó el balón para que encestara esas y otras muchas canastas fantásticas, como lo hizo Jordan.

Ese fue el gran Pedro “El Mago” Rivas Reina, oriundo de la provincia de Colón.

No estoy comparando al señor Jordan versus el señor Rivas, pero por algo le pusieron “El Mago”.

Como todo baloncestista jugó béisbol en el campocorto, sin embargo, su gran pasión fue el aro y el balón, el cual practicó en la cancha de calle cuarta, jugando en la intercolegial con su alma mater, el Abel Bravo.

En categoría menor hizo selección en los campeonatos nacionales hasta ser reconocido por su mentor, el profesor Jaime Vélez.

Era un ganador y un hombre con un espíritu de competencia inmenso. Jamás se daba por vencido, así el partido fuera adverso.

Jugó para Refinería Panamá, en la liga distritorial de Colón, donde cada vez que se presentaba a jugar “El Mago” Rivas era un lleno total en cualquier gimnasio. Cada noche que salía a la cancha ganaba más adeptos, y asustaba a la defensa.

Espigado, con una estatura envidiable, 6 pies 2 pulgadas, unas manos certeras a media distancia cuando penetraba, mostraba su magia. Era un maestro, él solo sabía cómo hacerlo. Si el equipo contrario le jugaba zona, le lastimaba a media distancia. Si el equipo le jugaba personal, pivoteaba allí y lucía su famoso gancho, visto por ustedes como lo hacía Karem Abdul Jabbar.

Los fanáticos abarrotaban el coliseo para ver a uno de los más grandes jugadores que ha tenido la República de Panamá.

Fue un ejemplo, daba todo por su equipo. Escuchaba y aconsejaba, además de tener unas cualidades extraordinarias jamás vistas en mi vida deportiva.

Ambos presidentes de las ligas de Panamá y Colón se reunieron en busca de una masiva participación de baloncestistas, llamando el torneo Serie Fusionada, la que juntó a los mejores campeones y subcampeones de dichas ligas.

Cada técnico tanto de Colón y Panamá deseaba que “Ñito” Rivas tuviera una mala noche, era imparable.

El “Neco” de la Guardia, Colegio Abel Bravo y la arena “All Brown” se quedaban muy pequeñas cuando jugaba el gran “Mago” Rivas.

En ese entonces los comentaristas Marcos “Poncha” Mendoza, Arnulfo Brunnette, Guayo Montoto, Rafael “Chéquele” Samudio y otros escribían en sus columnas deportivas, los partidos para hoy de la siguiente manera: “Mago” Rivas versus “El Brujo” Blake, en vez de nombrar los quintetos que jugaban aquella noche.

El próximo miércoles seguiré con la segunda parte de la historia de este gran deportista: Pedro Rivas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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