Alejandro Toledo, en su primer acto público como presidente, rindió ayer un homenaje a seis personas que murieron el 28 de julio de 2000, en Lima, durante la llamada Marcha de los Cuatro Suyos contra el entonces jefe de Estado, Alberto Fujimori.
Inmediatamente después de haber jurado el cargo, ser investido presidente y haber leído su primer mensaje al Congreso, Toledo se dirigió a la antigua sede del Banco de la Nación, donde se hizo el homenaje, en un automóvil descubierto, que se desplazó a marcha lenta y con el gobernante de pie.
Las víctimas eran vigilantes particulares del banco que quedaron atrapados entre el humo y las llamas de un incendio provocado por vándalos que atacaron con bombas incendiarias ese edificio, la sede de la Judicatura y la del Jurado Nacional de Elecciones, en un hecho que está pendiente de ser esclarecido.
Una misión de expertos del FBI estadounidense investigó el incendio del Banco de la Nación sin que hasta ahora se conozcan los resultados de esa investigación.
Ayer temprano Toledo desayunó con decenas de niños pobres de Ancieta Alta, en el populoso distrito limeño de El Agustino.
PANIAGUA AGRADECE APOYO INTERNACIONAL
El presidente saliente de Perú, Valentín Paniagua, agradeció el apoyo brindado por la comunidad internacional al proceso de “reinstitucionalización democrática” en su país, al entregar ayer el mando presidencial al Congreso.
En su discurso de despedida, en el que también presentó un breve informe final de su gestión, Paniagua destacó el papel que jugó la Organización de Estados Americanos (OEA) al crear la Mesa de Diálogo político que aprobó por consenso los principales cambios políticos registrados en Perú.
En un gesto simbólico, Paniagua entregó al presidente del Congreso, Carlos Ferrero, junto con la banda presidencial, una bandera que le entregó un grupo de activistas que diariamente lavaban ese emblema en las puertas del palacio presidencial.