Las tarifas punitivas nicaragüenses contra Honduras perjudican a los hondureños y perturban los esfuerzos hacia una mayor integración política y económica en Centroamérica, dijo ayer el canciller hondureño Roberto Flores Bermúdez.
La disputa entre los dos vecinos centroamericanos sobre límites marítimos, que se reavivó el sábado con un tiroteo naval, inquieta a los posibles inversionistas extranjeros, dijo el canciller.
Por su parte el canciller de Nicaragua, Eduardo Montealegre, calificó el tratado entre Honduras y Colombia como "un fuerte golpe" a la integración regional y como violatorio de acuerdos previos.
Agregó que su país se propone suspender el gravamen punitivo mientras aguarda un dictamen de la Corte Internacional de Justicia sobre la disputa marítima.