Finalmente alguien se ha dado cuenta de que uno de los principales productos de Canadá ha sido desaprovechado y se ha decidido a sacarle el máximo partido con la puesta en marcha, en la provincia de Quebec, del primer hotel de hielo de Norteamérica.
Si hay algo que abunda en Canadá es el hielo y el frío, sobre todo este invierno en el que, sólo en las primeras semanas de la estación, las precipitaciones en forma de nieve caídas en ciudades como Toronto han duplicado las recibidas en años anteriores.
En otros lugares como Calgary, que aunque situada en las estribaciones de la Montañas Rocosas canadienses está relativamente al sur del país, en diciembre se alcanzó la cifra récord de 50 grados bajo cero al combinar la temperatura que marcaban los termómetros con el llamado "efecto viento".
Pero lejos de considerar las duras condiciones climáticas del país como un inconveniente, el empresario Jacques Desbois ha decidido aprovechar al máximo el duro invierno canadiense para crear el Hotel de Hielo en Beauport, cerca de Quebec.
El título lo dice todo: las paredes del hotel son de hielo, las habitaciones son de hielo, el suelo es de hielo, el bar es de hielo, los vasos son de hielo, las mesillas de noche son de hielo, las lámparas son de hielo y las camas son de hielo.
Por suerte, encima de los colchones de hielo, el hotel proporciona a sus huéspedes robustos sacos de dormir, además de mullidas pieles de ciervo.
En total, 4.500 toneladas de nieve y 250 toneladas de hielo paradójicamente, la nieve ha sido creada artificialmente y el hielo se ha enviado desde Montreal han sido utilizadas por artistas en esculpir estatuas de hielo para crear un hotel que se habrá derretido casi por completo en abril.
A pesar de todo, en el interior del hotel que puede albergar hasta 22 huéspedes y cuya construcción ha costado alrededor de 320.000 dólares. La temperatura se mantiene en torno a los cero grados centígrados aunque en el exterior el termómetro se sitúe varias decenas de grados por debajo del cero.
Y aunque los gastos en calefacción son inexistentes, el precio de las habitaciones no es precisamente barato: 180 dólares (más impuestos) por una habitación individual y 80 dólares por persona en una suite lista para albergar a un grupo de cinco.
De momento los promotores del Hotel de Hielo Quebec que han tomado la idea prestada de un establecimiento similar en marcha desde 1991 en Suecia, parece que han acertado con su idea.
Aunque sus puertas abrieron el lunes, el hotel ya tiene más de mil reservas para las próximas semanas y es casi imposible encontrar un hueco para nuevos huéspedes en la apretada lista de espera.
Para muchos, la mejor oportunidad de ver de cerca los techos de hielo situados a cinco metros de altura, es pagar una módica entrada y convertirse en uno de los 40.000 turistas que los propietarios anticipan que visitarán el establecimiento en los próximos tres meses.
Si todo marcha como han previsto, Desbois y sus socios, entre los que se encuentra el gobierno de Quebec, el próximo invierno se construirá un nuevo hotel de hielo más grande en uno de los parques naturales situados al noroeste de esta ciudad canadiense.
No hay razones para pensar que el negocio hotelero fallará. Al fin y al cabo, su predecesor sueco funciona de forma ininterrumpida desde 1991 con una creciente lista de reservas.
Y cada año, centenares de turistas principalmente japoneses, son enviados a Yellowknife, en los árticos Territorios del Noroeste, para que disfruten por unas horas de las decenas de grados bajo cero de la ciudad poniendo de relieve que frío y hielo pueden ser el nuevo producto de la industria del turismo.