"Hotel Rwanda" es, sobre todo, una historia profundamente personal que gira en torno exclusivamente a un edificio (el hotel), a las personas que lo ocupan y a las relaciones entre ellas. Los cineastas evitaron deliberadamente centrarse en el espantoso horror del genocidio en sí. "Cuando la película se aventura al exterior (a Kigali) durante el genocidio, tratamos de crear una atmósfera extraña e irreal, para que el público sintiera el terror psicológico del genocidio sin tener que ir explícitamente a la matanza", comenta el productor Alex Ho.
El filme se centra en un drama humano lleno de fuerza, no de una historia de terror, por lo que es importante que el público la aprecie.