Aunque en papel la participación de Dicky’s Angel, esta tarde, en el clásico Raúl Espinosa parece un asunto de mero trámite, en realidad no es así.
A decir verdad, las probabilidades de que esta productiva yegua nativa de cinco años falle son pocas: conoce bien el tiro, viene con algo de descanso, ha entrenado bien y, sobre todo, no se cansa de ganarse a estos caballos y mejores que ellos.
Pero decimos que no será una carrera de mero trámite para la consentida de Ricardo Cardoze porque no solo se trata de anexar un clásico más a la ya extensa lista que tiene en su palmarés, como tampoco es cuestión de sumar unos dólares. Más que todo, se trata de lograr el pasaporte que pudiera elevarla a un lugar en el Olimpo.
Y eso es así porque un triunfo en el clásico Raúl Espinosa hoy la recompensaría con la clasificación directa a la Copa Confraternidad Hípica del Caribe, de la cual es la campeona actual. Aunque la asistencia de Panamá sigue en vilo por la incertidumbre local y externa que se cierne sobre nuestra participación; si Dicky’s Angel obtiene la clasificación, marcaría un hito.
Pero no todo se circunscribe a clasificarse. También está de por medio la posibilidad de sumarse al minúsculo grupo de ejemplares que ganaron más de una vez la carrera en honor al “Padre de la hípica nacional”. En ese grupo figuran: Golden Teacher, Golden Girl, Black Sambo, Iván, El Manut, Patilargo, By Pass, Patricio, Evaristo, Cortiso y Memento.
Hay un aspecto —quizás el más relevante— y es el relacionado con la posibilidad de que Dicky’s Angel sea escogida como “Caballo del Año” por segunda temporada seguida. Salvo su lamentable derrota por apenas tres cuartos de cuerpo en el clásico Presidente de la República, la hija de Salughter Beach ha tenido otra campaña extraordinaria. Un triunfo esta tarde, y con la Copa Confraternidad y el clásico Día de la Madre todavía en agenda, incrementan las posibilidades de que vuelva a ser una candidata pesada para optar por el más prestigioso de los galardones que se otorgan en los “Valores hípicos”.
Como verán, no se trata de una carrera más, sino que esta presentación pudiera servir como llave para abrirle la puerta de la inmortalidad a esta hermosa alazana y ¿por qué no? empezar a soñar con el Salón de la Fama.
Entre los cinco rivales a los que se medirá figura Jubilee Queen, también campeona de su generación, segunda en el Internacional del Caribe del año pasado y que, aparentemente, ha recuperado su “punch”. La también hija de Slaughter Beach competirá con una ventaja en el handicap de peso, toda vez que llevará 116 libras contra 124 de Dicky’s Angel y la mayoría de los participantes; sin embargo, ella no ha mostrado el poder demoledor de su compañera de establo. Esta vez ensayarán con Jesús Barría como jinete, quien tiene la experiencia suficiente como para hacer la diferencia, aunque parezca duro.
El lote lo completan el veloz Ancrismán, que se espera sea un gran protagonista; Coqueto del Ocho, que tiene rato de no ver la luz; El Respetuoso, cuyos mejores días se perdieron en algún punto desconocido; y cierra el grupo Mango War, que viene de dos victorias contundentes contra nadie.
Visto así el panorama, no queda más que hacerles la venia a las féminas mientras las veamos pasar, moviéndose cadenciosamente, en la tierra derecha hacia un feliz encuentro con la meta.