Unos 5.000 estudiantes, cuya huelga de 201 días ha clausurado la principal universidad de México, paralizaron el viernes importantes arterias de la capital con una marcha hacia la residencia presidencial.
La marcha del viernes, que causó atascos de tránsito en el sur capitalino, se realzó en un ambiente de tensión después de que, hace tres semanas, otra manifestación fue disuelta por la policía antimotines.
Entonces, varios manifestantes resultaron lesionados y tres granaderos fueron detenidos por abusar del uso de la fuerza contra los estudiantes. La huelga en la Universidad Nacional Autónoma de México, que tiene 270.000 alumnos, estalló el 20 de abril por una resolución del Consejo Universitario que aumentó las simbólicas cuotas estudiantiles hasta el equivalente a 69 dólares por semestre.
El incremento fue convertido posteriormente en "voluntario", pero un Consejo General de Huelga del sector estudiantil planteó una serie de exigencias sobre reformas estructurales en la UNAM, agudizando el conflicto.
La huelga ha desencadenado enfrentamientos entre grupos estudiantiles y docentes, así como múltiples protestas callejeras y la ocupación de edificios de las principales facultades e institutos universitarios. Funcionarios del gobierno de la capital mexicana negociaron con los huelguistas para que no utilizaran los carriles centrales del llamado Periférico, una importante vía rápida que enlaza el sur de la capital con zonas céntricas.
En su recorrido de más de cuatro horas, los estudiantes, algunos de ellos encapuchados, pintaron consignas a favor de su causa en bardas, casas y edificios.