Un momento inolvidable
2009- fue el año en el que las puertas del Salón de la Fama de la hípica se le abrieron a Domenech.
El momento cumbre había llegado. El instante en el que Íbero Fernández Domenech revelaría lo que había detrás de aquella sábana blanca.
Con un solo jalón, la expectativa llegó a su fin. Caras de alegría y felicidad se dibujaron en todos los presentes que observaban la foto de este gran personaje de la hípica panameña. Un acto inolvidable que dejó por escrito y con letras doradas que la sala de reunión de la oficina de Sociedad de Dueños de Caballos del Hipódromo Presidente Remón llevará el nombre de Íbero Fernández Domenech.
“La hípica es una disciplina que llevo en la sangre, porque mis padres eran dueños de caballos”, expresó ayer Domenech. “Desde muy joven estuve en la hípica y siempre he estado interesado en arreglar los problemas que aquejaban a este deporte que le ha dado muchas alegrías a Panamá”, agregó.
Más adelante, agradeció a los presentes y dueños de caballos por esta designación, que aseguró la llevará con mucho orgullo en su corazón.
Este homenaje a Domenech fue una iniciativa del presidente de la Junta Directiva de esta organización, Abraham Bárcenas.
Inolvidable.
Íbero Fernández Domenech es miembro del Salón de la Fama de la hípica panameña desde el año 2009.
Según el propio Domenech, fue en el año 1955 cuando se convirtió en el relacionista público del hipódromo.
“A la hípica la llevo en mi corazón. Este es un deporte que me ha regalado grandes alegrías”, precisó.