Contagiosa ha sido la filosofía del programa "Bailando por un Sueño", al punto, que el baile se ha convertido en la dirección apropiada para lograr un propósito.
Así lo demostraron docentes y estudiantes del Instituto Justo Arosemena, quienes celebraron el Día del Estudiante de una forma diferente y creativa, al llevar a cabo la realización del concurso "Bailando por una calificación".
La euforia y los aplausos reinaron en el gimnasio del plantel, cuando 10 parejas conformadas por docentes y estudiantes, y alentadas con la frase "Instituto Justo Arosemena, levántate y baila", se disputaron el primer lugar de la competencia. Puntos a su promedio académico . un premio sorpresa y el orgullo de convertirse en los ganadores de este singular concurso , fueron los grandes motivadores para competir.
Con destrezas realmente sorprendentes en esta modalidad y al ritmo de diferentes géneros musicales, la profesora Marianela Hassán junto al estudiante Alberto Gutiérrez, obtuvieron el primer lugar. El jurado calificador otorgó el segundo puesto al profesor Iván García y la estudiante Maryorie Piranio, mientras que en el tercer lugar se posicionó el profesor Nelson Solís y Grecia Barrios.
Según manifestó la profesora Raquel Anayansi Filós de Martín, directora del Instituto, la idea surgió en base al interés de propiciar un ambiente de mayor confianza entre estudiantes y profesores, buscando así romper con el paradigma de que la relación entre éstos, se desarrolla con una barrera de por medio.
De igual forma, durante la actividad se desarrolló la competencia "tira tu lírica", en donde resultaron ganadores los estudiantes Gabriel González, el "Gangster Love" (primer lugar); Juan Díaz, el "Señor Nut" (segundo lugar) y Rogelio Reyna "El Roge" (tercer lugar).
No obstante, está resultando difícil suplir la demanda de fruta, para lo cual se requeriría de unas 100 hectáreas cultivadas. Esto los ha llevado, a ellos como cooperativa, a comprarle la fruta a otros productores de La Chorrera, porque ellos apenas cultivan 20 hectáreas.
Agregó que se ha optado por incursionar en el mercado de los Estados Unidos por diferentes razones, una de ellas es que días después de embarcada la fruta, la misma ya está a la venta, mientras que en Europa se tendría que esperar hasta un mes.
Pinzón explicó que cultivar piña es un proceso lento, especialmente porque es una fruta que demora entre 12 y 15 meses para estar en su punto.
Es por ello que se trata de un cultivo anual, en el caso de la piña dorada el proceso de obtener frutos de la semilla original, tarda dos años.
Los costos de embarque en Panamá (fruta colocada en el muelle) están por el orden de los 12 mil balboas. Para que llegue a los clientes son otros ocho mil balboas, lo que representa un gasto total de 20 mil por contenedor.
Cada caja utilizada para el empaque de la piña tiene un costo para la cooperativa de 0.88 a 0.90 centésimos, a lo que se suma el alquiler del centro de empaque y que puede rondar por los B/. 200 a B/.400.