Casi un cuarto siglo contra toda una vida. Atormentada por años de frustraciones que incluyen a Lionel Messi, Argentina saldrá en busca de una conquista histórica cuando se mida hoy con Chile por la final de la Copa América.
Argentina jugará justo el día en que se cumplirán 22 años de su último título oficial que fue la Copa América de Ecuador 1993, mientras Chile lo hará con la ilusión de ganar por primera vez una corona a nivel de selecciones.

Dos argentinos, Gerardo Martino y Jorge Sampaoli, estarán otra vez frente a frente, ambos con estilos similares: sus equipos son ofensivos, buscan ser protagonistas, se defienden con control de la pelota jugada por abajo y con defensores que no la rifan por más que estén apremiados.
Al margen de las cuestiones tácticas y estratégicas, a Sampaoli lo domina la ansiedad.
"Las horas previas son interminables. Quiero que el partido comience ya", señaló el técnico. "Solo nos falta la charla final. Se hace muy largo, con charlas continuas y debates que tienen que ver con detalles que no se les informaron a los jugadores".
Por su parte, Martino considera que alcanzar otra final de un importante torneo en menos de un año es "una señal de madurez" y reconoció que es normal pensar que con la clase de jugadores que tiene la Albiceleste llegar a esta instancia es casi una obligación.
Argentina no ha perdido nunca contra Chile en la Copa América. Ambos se han enfrentado en veinticuatro ocasiones con un balance claramente favorable a la Albiceleste, con diecinueve triunfos y cinco empates.
Como dijo Martino ayer, la historia la escriben los ganadores. ¿Quién la escribirá hoy?