Dicen que quien dice lo que no debe, generalmente escucha lo no quiere.
A raíz del poco feliz escándalo que se produjo por la cancelación de la décima carrera del sábado, contactamos a un alto funcionario de la Junta de Control de Juegos, que a su vez es superior jerárquico de los comisarios, y éste opinó que desde el punto de vista legal lo actuado por los comisarios fue sano, aunque advirtió que "si yo hubiera estado en el lugar de ellos, hubiera empleado el sentido común, la carrera se hubiera realizado, el jinete hubiera montado, el hipódromo ganaría, los dueños ganarían y el gobierno también cobraría su porcentaje". Después de eso resolveríamos el problema de fondo.
Para pensar así hay que tener los pies sobre la tierra y no marearse con las alturas, como parece suceder con algunos empleados transitorios de los hípicos (comisarios).
Ayer tuvimos la oportunidad de conversar amenamente con los comisarios Francisco Rodríguez y Víctor M. Paz, con quienes intercambiamos opiniones sobre el incidente y concluimos en que legalmente hablando no había nada que recriminarle a ese cuerpo.
Fue un diálogo franco y respetuoso, como se estila entre gentes que se saben iguales y no sufren de complejos.
Le señalamos al comisario Víctor M. Paz que quienes hayan seguido las publicaciones de este servidor entre el lunes y ayer miércoles se habrán percatado que en lo personal no hemos expresado nuestra opinión sobre el incidente; nos hemos limitado a presentar hechos y versiones y quienes no entienden eso será por incompetencia o por temor a dirigirse a la génesis de su disgusto.
Tomaron el camino más corto: matar al portador del mensaje en vez que buscar a quien envió el mensaje. Es que así actúan los pusilánimes.
Al final del intercambio de ideas el comisario Paz nos hizo la siguiente observación: "Tú estas en juego y lo conoces, por lo que estás en la libertad de dar tu opinión, no te desanimes".
Animo es lo que nos sobra y recursos para hacernos sentir abundan.
Por ejemplo, sería bueno que un abogado, o comisario, no despejara nuestras dudas en el sentido de que si el jinete Domingo Jiménez no tenía sus papeles en regla, o sea que montó como ilegal, tendrán validez los resultados de las carreras en que actuó previo a que los comisarios se dieran cuenta de que un "extraño" había invadido nuestro hipódromo ante los ojos de la Comisión Nacional de Carreras, la Secretaría de Carreras, el Juez de Paddock, el Juez de Partida y Cuerpo de Comisarios sin que ninguno lo hubiera visto.
¿No se habrá defraudado y estafado al público con haberle permitido un jinete ilegal participar durante dos días en carreras auspiciadas y reguladas por la Junta de Control de Juegos?. ¿Serán válidas esas apuestas y los dividendos que se pagaron?
También sería bueno que nos explicaran cómo es posible que con los impuestos nuestros y de los hípicos en general le estemos pagando B/.800.00 mensuales a tres señores que trabajan tres días a la semana, 5 horas al día y aún así no pueden velar por nuestros intereses con celo suficiente y no se den cuenta, sino hasta 48 horas después, que en el área donde ellos tienen mando y jurisdicción había un individuo que legalmente no debía estar.
Por lo pronto, nos consolaremos diciendo que este es mi país, en donde lo más fácil es delegar las responsabilidades de los grandes a los chicos y preguntarle al más pen...sador, quién es Dios.
Una pregunta final para usted que nos lee: ¿Si un custodio de la cárcel se duerme a media noche y el reo se escapa de la celda, quién es el responsable del hecho ?....