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Incrementa disputa personal entre O"Neal y Bryant


El enfrentamiento de personalidad y estilo de juego entre el pívot Shaquille O"Neal y el escolta Kobe Bryant, de Los Angeles Lakers, no es algo nuevo, pero lo que sí comienza a serlo es que los dos han pedido abiertamente a los directivos y entrenador que definan su posición al respecto de quién es la verdadera estrella.
La última novedad de la incompatibilidad profesional la generó Bryant cuando, en una entrevista concedida a una revista especializada, dijo que tal vez su presencia en otro equipo podría ofrecerle la posibilidad de incrementar su nivel de juego.
Su compañero, O"Neal, tardó menos de 24 horas para responderle de forma tajante y después del entrenamiento que realizó el equipo martes, dijo que era un pívot estelar que había llegado a los Lakers para ser la gran estrella y que el sistema de juego girase entorno a su figura.
"Soy el gran hombre y se me deben dar los balones para que yo entre en el juego", destacó O"Neal. "Mi misión no es la de tener 40 veces el balón en un partido sino que alguien me lo dé, porque de lo contrario mi presencia en el campo no tiene ningún sentido para nadie y menos para los espectadores", añadió.
O"Neal, que ha perdido protagonismo ante el surgimiento de Bryant como el hombre espectáculo y máximo encestador del equipo, recordó que era un hombre alto productivo y dominador en el apartado del ataque y podía hacer todo lo que le pidiesen en defensa.
"Cuando tú tienes bien alimentado al perro grande, el perro se siente feliz", subrayó O"Neal. "No se me puede comparar a Luc Longley", en clara alusión al papel que jugó el pívot australiano durante su estancia en los Bulls de Chicago y Michael Jordan, la ex superestrella de la NBA, puesto que ahora quiere ocupar Bryant.
O"Neal dijo que tampoco era Dikembe Mutombo, cuya misión es la de capturar rebotes, sin preocuparse de anotar puntos porque no es su fuerte.
"Debe quedar muy claro que no me voy a pasar 13 minutos corriendo en un partido sin tocar un balón, porque no es mi misión ni llegué al equipo para hacer tal cosa", subrayó O"Neal."No me trajeron tampoco para capturar rebotes y hacer acto de presencia, Jerry West me fichó porque deseaba que fuese un jugador completo", agregó.
O"Neal recordó que había demostrado con números y estadísticas que era un jugador que siempre hacía una gran aportación en el campo.
"Aquí algo que es mucho más importante que los puntos que se anoten, se trata de la realidad que los Lakers tienen una definición natural de equipo que juega dentro del área y no un término medio de a veces sí y otra no", agregó O"Neal.
El pívot titular de los Lakers y ganador el año pasado del premio Jugador Más Valioso (MVP) de la liga y las Finales de la NBA, esta temporada tiene un promedio de 25,8 puntos por partido, cuatro menos que la anterior, mientras que Bryant es el líder de la liga con 29,6 y un 47,5 por ciento de acierto en los tiros de campo.
De inmediato los directivos de los Lakers y el entrenador Phil Jackson comenzaron la campaña de "pacificación" del nuevo enfrentamiento dialéctico surgido entre O"Neal y Bryant y dijeron que todo estaba bajo control y que nadie se iba a mover de Los Angeles.
"No hay motivo para que alguien se tenga que ir de los Lakers porque nadie lo desea", comentó Mitch Kupchak, gerente general del equipo angelino. "Es absurdo pensar que Kobe podría irse a otra parte", aseveró.
A Jackson, una vez más, le ha tocado la peor parte del asunto y admitió al periódico "Lo Angeles Times" que antes de que comenzase la temporada le había pedido a Bryant que se mantuviese como la segunda opción en el ataque del equipo, siendo O"Neal la primera y sólo en los últimos segundos de la posesión del balón o minutos finales podría tener la responsabilidad máxima de anotar.
Bryant le respondió que si lo que le estaba pidiendo era que bajase su nivel de juego en lugar de mejorarlo, entonces tal vez sería mejor que se fuese a otro lugar donde pudiese desarrollarse en plenitud.
Jackson dijo a la misma fuente periodística que le había preguntado directamente a Bryant si deseaba que fuese traspasado.
"Todas las cosas están muy claras para Bryant porque sabe perfectamente el tipo de juego que queremos desarrollar y el verdadero potencial que tenemos como equipo", subrayó Jackson."Bryant sabe también muy bien que no me genera ningún problema su deseo de mostrar las grandes cualidades atléticas que tiene como jugador que busca el desarrollo completo, pero bajo un esquema", indicó.
Jackson destacó que le había advertido a Bryant que el ataque de los Lakers no era sólo realizar una gran cantidad de tiros a canasta sino que había que meter los balones al área donde estaba O"Neal y si no cumplía con lo establecido se iba de inmediato al banquillo.
Sin embargo, las cosas parecen que no están saliendo como Jackson había previsto y mientras que O"Neal cada día pierde más protagonismo, Bryant lo incrementa con el aviso de que no está dispuesto a perderlo porque siempre tendrá la posibilidad de irse a otro equipo.
Bryant ha querido matizar sus declaraciones al declarar que había establecido la posibilidad de jugar en otro equipo como "una simple curiosidad".
"Soy un tipo de persona que me gusta que las cosas salgan bien", declaró Bryant a "Los Angeles Times"."Al margen de todo lo que se haya podido decir mi lealtad con los Lakers es completa y jugaré toda la vida para ellos, pero me parece interesante valorar cuál podría ser mi realidad en otra situación", añadió.
La respuesta correcta sólo la podrá tener si algún día pierde la lealtad que ahora profesa a los Lakers o si O"Neal reitera que es la única figura dentro del equipo para la que todos tienen que jugar, incluido el compañero que cada día esta más ansioso por ocupar el puesto dejado vacante por Jordan.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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