En la historia del fútbol panameño los goles en los últimos minutos han sido constantes, a tal punto que causaron rabia, dolor y otras veces impotencia en la mayoría de los aficionados a la Roja, otros juran ya tener callos de la reiterada situación y no les da ni frío ni calor; pero hay en quienes sí ocasiona un malestar que se cree solo suele afectar a nuestra “sele”, pero, para consuelo de muchos, no es así.
Y es que el equipo de Estados Unidos, nuestro rival del domingo, podría haberse contagiado de este mismo padecer desde que terminó el Mundial de Brasil del año pasado.
Desde entonces, el equipo de la Barra y las Estrellas ganó su primer partido amistoso -1-0 ante República Checa-, para luego empatar los dos siguientes y perder en sus tres últimas salidas; además, en esta racha de cinco compromisos sin victorias recibió 11 goles.
Lo más extraño es que de las más de una decena de tantos encajados, más de la mitad, seis para ser exactos, los concedió dentro de los 15 minutos finales del partido.
Primero fue ante Ecuador, en donde ganaba 1-0, pero a los 88 permitió el gol de Eder Valencia (1-1). Cuatro días más tarde se repitió ante Honduras, cuando iban arriba en el marcador, por la mínima, pero Maynor Figueroa igualó al 86.
En noviembre del año pasado, Estados Unidos se imponía 1-0 a Colombia, el partido estaba controlado hasta que Carlos Bacca puso el empate al minuto 60 y Teófilo Gutiérrez volteó la pizarra al 87.
Todavía en noviembre del 2014, vino República de Irlanda y los aplastó 4-1 con goles al minuto 7, 55, 82 y 86.
Y para terminar, el 28 de enero pasado vencían a Chile 2-1, pero goles de Mark González, al 66 y 75, les aguaron la noche.
Hay muchas razones por las cuales regalamos partidos en los últimos 20 o 25 minutos, argumentó Jurgüen Klinsmann, técnico estadounidense.
Una razón que mencioné en Chile es el aspecto de estar en forma, y eso tiene el mismo rol que el aspecto mental, la atención y disciplina, agregó el alemán sobre el tema.