Inglaterra se lució ayer en un amistoso ante Hungría con una remontada a cargo de Steven Gerrard, autor de dos goles marcados en los mismos cinco minutos que permitieron al combinado inglés recuperar su orgullo en la primera prueba de la selección tras la debacle sufrida en el Mundial.
La noche comenzó con abucheos de la afición inglesa, que se cebó especialmente cuando irrumpieron en el estadio de Wembley (Londres) el delantero Wayne Rooney, y el defensa del Ashley Cole.