Los ingleses se resisten a acatar la decisión de la FIFA de castigar las expulsiones con un partido de suspensión automático, sin posibilidad de apelación.
La FIFA reiteró hace poco que no admite revisiones de la suspensión automática ni el uso de videos para reconsiderar la aplicación de tarjetas rojas o amarillas.
La Asociación de Fútbol de Inglaterra contempla ambas opciones y no ve con buenos ojos la orden de eliminarlas.