La Inglaterra del italiano Fabio Capello remató ayer en Minsk una racha notable y un comienzo sobresaliente en esta fase hacia el Mundial 2010, al sumar ante su anfitriona Bielorrusia, su cuarta victoria consecutiva con un 3-1.
No se cometieron las negligencias en la defensa que Inglaterra mostró durante el choque contra Kazajistán, el pasado sábado, y Bielorrusia fue ayer un rival más accesible.
El arranque no estuvo mal. Inglaterra solo tuvo que esperar escasos 13 minutos para imponer su autoridad ante su anfitrión.
Fulminante. Steven Gerrard, el capitán del Liverpool, salió disparado por la izquierda para llegar a un balón que le pasaba Rooney y dar a su selección el gol inaugural de la noche. Un tanto desde fuera del área de penalti, ante el que nada pudo hacer el cancerbero Yury Zhaunou.
El mismo Gerrard tuvo un leve tropezón que pudo haberse traducido en tragedia para los pupilos del técnico italiano. El centrocampista "red" cedió un balón directo a Kulchy, quien lo centró a Putsilo, pero éste no supo superar a David James.
El once inglés pareció desinflarse desde el momento del gol, ya que la escuadra anfitriona comenzó a anular los intentos por recuperar el dominio que instantes antes protagonizaba Inglaterra.
En el 23, Kutuzov casi logra desarmar el muro defensivo inglés ante la parsimonia visitante, y casi al momento, fue su compañero Sitko el hombre que hacía desaparecer el medio campo inglés.
Desaparecido el ímpetu inglés, Bielorrusia equiparó el marcador. Era algo que se veía venir. Y lo hizo gracias a la medición de Pavel Sitko que rubricó en la meta británica con un remate de cabeza en el minuto 28, ayudado por Stasevich, quien se las ingenió para burlar a Wayne Bridge.
Inglaterra, que también gozó de ocasiones, obra de Heskey y de Lampard, trató de recuperar la compostura. Antes del medio tiempo, Walcott logró arrebatar la pelota a su rival bielorruso y amagó con lanzarla, de pecho, a la meta local. Ocasión perdida.
El once de Capello salió con más bríos en el segundo tiempo, con ataques de Heskey y Rooney.
Precisamente, fue Rooney el que dio otra alegría a la plantilla inglesa. A un pase de Gerrard, el atacante del United anotó, para el 3-1 a favor de Inglaterra.
Steven Gerrard malgastó una oportunidad clarísima en la recta final ante una portería vacía.