Con una guardia de honor armada y estandartes de bienvenida escritos en inglés, el veterano jefe del mayor grupo rebelde de Colombia actuó ayer como anfitrión de diplomáticos europeos con los que inició charlas sobre formas pacíficas de combatir el narcotráfico.
Los dos días de conversaciones empezaron mientras se esperaba que el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos conciliaran un paquete de ayuda por unos 1.300 millones de dólares, mayoritariamente militar, para apoyar al gobierno de Colombia en su lucha contra el narcotráfico y la guerrilla.
El inicio de las charlas también coincidió con un encuentro en Bogotá entre el presidente Andrés Pastrana y el secretario de la Unión Europea para la política extranjera, Javier Solana, para discutir la posible ayuda de Europa al "Plan Colombia", que tiene un costo de 7.500 millones de dólares.
El plan apunta a combatir el creciente tráfico de drogas, consolidando un proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el principal grupo rebelde del país con 17.000 combatientes, que inició lentas negociaciones con el gobierno hace 18 meses.
Después del inicio de la reunión, cuatro niños resultaron gravemente heridos al explotar una carga de dinamita en un puente del noroccidental departamento de Antioquia, en una ataque atribuido por el ejército a las FARC.
El septuagenario Manuel Marulanda, alias "Tirofijo", vestido de traje camuflado, con una toalla amarilla sobre sus hombros y escoltado por unos 100 rebeldes armados con fusiles AK 47, estrechó la mano de por lo menos 21 embajadores y personal diplomático de Europa, Canadá, Japón y funcionarios de las Naciones Unidas que llegaron a San Vicente.
El encuentro empezó cerca a este pueblo, en el corazón de una zona del tamaño de Suiza que controlan las FARC en el sudoeste del país.