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Inicia juicio de extradición


Un tribunal británico escuchó ayer espeluznantes detalles de los cargos de tortura contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet, al comenzar una audiencia formal que decidirá si será extraditado a España para ser juzgado.
Los comentarios de Pinochet a los policías de Londres que lo arrestaron también fueron leídos.
El general dijo sentirse humillado cuando fue detenido en octubre de 1998 por presuntas violaciones de los derechos humanos cometidas durante su régimen, de 1973 a 1990.
"Estoy siendo humillado. Yo no tuve absolutamente nada que ver con ninguna de estas acusaciones", dijo Pinochet al inspector de la policía londinense Andrew Hewitt.
Las víctimas de tortura durante el régimen de Pinochet eran golpeadas con palos, sometidas a descargas eléctricas en los genitales, colgadas por las muñecas, sumergidas en agua, interrogadas desnudas, obligadas a permanecer de pie durante días y mordidas por perros, dijo el abogado Alun Jones en representación de España.
Asimismo, se les hacía escuchar los gritos de otras víctimas y se les amenazaba con torturar a sus propios hijos, agregó.
"Las acusaciones contra el general Pinochet constituyen, de hecho, algunas de las acusaciones más graves de crímenes presentadas jamás ante un tribunal inglés", dijo Jones.
Pinochet, de 83 años, no asistió a la audiencia, que se espera dure al menos varios días, y sólo debe presentarse para conocer el veredicto, previsto para el próximo mes.
El gobernante militar se encuentra bajo arresto domiciliario en una mansión cerca de Londres. Su caso lleva casi un año en los tribunales, pero la sesión de ayer ante el magistrado Ronald Bartle es el inicio de la audiencia clave sobre si debe ser enviado a España.
Un empleado de la corte pasó 12 minutos leyendo un sumario de 35 páginas en el que están asentados 34 cargos de tortura y uno más por conspiración para torturar.
Jones también leyó una carta de una mujer de 73 años, Ana Conzález, quien describió su angustia cuando cinco miembros de su familia simplemente "desaparecieron" bajo el régimen de Pinochet, entre ellas su esposo y su hija embarazada, sin que jamás se conociera su paradero.
"Los buscamos por todas partes", dijo González en la carta, incluyendo los hospitales, prisiones y campos de concentración. "No sé si mi nieto nació". El juez español Baltasar Garzón acusó a Pinochet de la muerte, tortura o desaparición de más de 3.000 personas, entre ellas decenas de españoles. Sin embargo, el tribunal británico de mayor instancia dijo que Pinochet sólo podría enfrentar extradición por crímenes posteriores a 1988, fecha en que Gran Bretaña incorporó la convención contra la tortura a sus leyes. Eso dejó sólo una acusación específica de tortura en la lista original enviada por España el año pasado, además del cargo de conspiración. Las otras acusaciones fueron agregadas luego, y el abogado de Pinochet, Clive Nicholls, desafió esas adiciones.
Pinochet no es responsable por los "espantosos" actos descritos en los cargos, declaró Nicholls. Ahora se están agregando cargos adicionales, mientras al general todavía se le limita cómo responder, dijo el abogado a la corte.
"En cierto sentido, el general Pinochet está ante usted ayer con las manos atadas a sus espaldas", dijo Nicholls.
"No hay prueba que lo implique en estos crímenes. La documentación simplemente no está allí", agregó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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