Tras múltiples obstáculos y casi tres años de espera, ayer comenzó en la ciudad de Guatemala el juicio para esclarecer el asesinato del obispo Juan Gerardi, brutalmente ejecutado dos días después que dió a conocer un informe sobre violación de derechos humanos.
En el juicio, que inició en medio de estrictas medidas de seguridad, figuran como principales implicados tres altos oficiales del ejército y un sacerdote, que fue colaborador de Gerardi, así como la cocinera del mismo.
Gerardi fue brutalmente asesinado a golpes la noche del 26 de abril de 1998, dos días despues que dio a conocer al país un informe sobre las violaciones a los derechos humanos durante la guerra de 36 años entre la guerrilla izquierdista y el ejército, que concluyó con la firma de la paz en diciembre de 1996.
En ese informe dado a conocer por Gerardi se concluyó que la mayoría de violaciones a los derechos humanos durante la guerra, que dejó 15,000 muertos y 5,000 desaparecidos, fueron cometidas por el ejército, el cual conserva un gran poder en la joven democracia guatemalteca.
El inicio del proceso en los últimos tres años fue obstaculizado por la renuncia de dos jueces y dos fiscales, que fueron amenazados de muerte por desconocidos, así como por recusaciones y otros recursos jurídicos para aplazar el proceso.
El inicio del juicio provocó esta semana una gran expectativa en toda la sociedad, que reclama un juicio imparcial y libre de presiones.
Los tres militares acusados son el coronel (r) Disrael Lima Estrada, ex jefe de Inteligencia Militar; su hijo, el capitán del Ejército Byron Lima Oliva y el ex especialista militar Obdulio Villanueva, todos acusados del delito de ejecución extrajudicial.