Unos médicos de Florida injertaron por primera vez piel artificial, desarrollada totalmente en el laboratorio, a una niña de ocho semanas que padece una grave enfermedad genética, anunció el hospital Jackson Memorial de Miami.
La pequeña Tori Cameron, de Boca Raton (Florida), nació el 12 de noviembre con epidermolisis bulosa, una enfermedad genética que afecta a unos 100.000 niños en Estados Unidos.
La enfermedad deja la piel tan sensible que el roce más suave puede provocar úlceras parecidas a las de una quemadura de segundo grado, por lo que sus padres no han podido ni abrazarla.
La piel que se le injertó es de la marca "Apligraf", de los laboratorios de la farmaceútica Novartis de Nueva Jersey; se produce sacando una muestra de piel humana de células vivas que luego se reproducen hasta 200.000 veces sus dimensiones originales en colágeno de vaca.
Las células originales provienen de los prepucios de niños recién nacidos que han sido circuncidados, según la práctica mayoritaria de los hospitales estadounidenses.
La niña ya tiene el 40% de su cuerpo "recubierto" con la nueva piel, que se le aplicó en parchecitos cuadrados casi transparentes de casi 2,5 cm del cargo.
El padre de Tori, Randy Cameron, afirmó al diario Miami Herald: "Es asombroso que mi hija pueda ser la primera pebé en recibir este tratamiento, aunque no es el tipo de logro con el que un padre sueña."