Inspiran a Universitarios
En esta oportunidad, la exposición de columnas y columnistas, destacó la labor de Gil Blas Tejeira, creador y fundador de la Escuela de Periodismo, y autor de tres columnas diferentes, publicadas días tras días en igual número de diarios. También se recordó a uno de los docentes más valiosos que han transitado por esta importante unidad académica, en calidad de profesor en distintas cátedras, poco después de su creación, en 1961. Se trata del también excelente periodista, columnista y hombre de letras, Eduardo Ritter Aislán (Q.e.p.d), quien desaparece físicamente el pasado 10 de junio en San Salvador, El Salvador, donde residió los últimos años de su fructífera vida literaria.
La columna, como dice el autor citado, "es un artículo de actualidad e interés humano, escrito por un redactor o colaborador de un periódico, al que contribuye con comentarios firmados e insertos en una columna especial".
Al igual que en años anteriores, la presentación de la columna panameña incluyó columnistas de ayer, hoy y mañana, entendiéndose como del primer grupo aquellos que se destacaron durante las más productivas décadas del periodismo moderno que se inician a partir de 1920; en la segunda sección de columnistas, aparecían los que, en la actualidad hacen posible este exigente género en distintos diarios locales; finalmente, el tercer grupo representó a los futuros periodistas que se preparan actualmente en las aulas universitarias, quienes han tenido la oportunidad de estudiar y practicar este género como instrumento para divulgar la verdad y de orientación social, promoviendo la mayor calidad de vida en el panameño, sin distingos de sexo, religión o condición económica.
Cabe destacar que el primer grupo de columnistas es el más fecundo y productivo de todos, porque llenó de gloria y satisfacción periodística a los lectores, según Salabarría Patiño, quien al referirse a ellos, incluye a decenas de ellos, destacando decididamente a Octavio Méndez Pereira, Ignacio J. Valdés, Gil Blas Tejeira, Eduardo Ritter Aislán y Manuel Celestino González, entre otros, "cada uno con su estilo y sus temas preferidos". Otros no menos importantes son Mario J. de Obaldía, Mario A. Rodríguez y Guillermo Sánchez Borbón. Ellos nos recuerdan, positivamente y con nostalgia, las columnas tituladas: "Motivos Efímeros", "Vibraciones", "Campiña Interiorana", "Vértice", "Tolda Gitana", "Sin Ton ni Son", "Macheteando" y "En Pocas Palabras", siguiendo el mismo orden de la mención anterior.
Con respecto a los columnistas de hoy, análisis realizados en los laboratorios universitarios señalan la pobreza existente en materia de columnas y columnistas que prácticamente, han desaparecido de las páginas de opinión de los diferentes periódicos nacionales. Ni siquiera los diarios tradicionales, o de los formatos clásicos, como el Panamá América, y La Prensa cuentan con columnas en todo el sentido de la palabra. La Estrella de Panamá es una esperanza si cristalizan sus esfuerzos por innovar el periodismo moderno, al contratar columnistas idóneos, como en sus mejores tiempos.
A cambio de columnistas, sólo colaboraciones y artículos periodísticos. Tal es la constante, actualmente. Las investigaciones universitarias establecen que el factor económico predomina hoy, lo que impide destinar presupuestos para cubrir salarios a columnistas de renombres, en tiempos en que el formato de los diarios en todo el Mundo, y Panamá no es la excepción, han debido reducirse, porque los costos de producción se han elevado, en perjuicio de los lectores.
En esta oportunidad, la exposición de columnas y columnistas, destacó la labor de Gil Blas Tejeira, creador y fundador de la Escuela de Periodismo, y autor de tres columnas diferentes, publicadas días tras días en igual número de diarios. También se recordó a uno de los docentes más valiosos que han transitado por esta importante unidad académica, en calidad de profesor en distintas cátedras, poco después de su creación, en 1961. Se trata del también excelente periodista, columnista y hombre de letras, Eduardo Ritter Aislán (Q.e.p.d), quien desaparece físicamente el pasado 10 de junio en San Salvador, El Salvador, donde residió los últimos años de su fructífera vida literaria.
Rasgos personales del insigne escritor, destacan que nació en la capital panameña el 11 de septiembre de 1916, falleciendo 89 años después. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana de Bogotá, luego de haber obtenido su Licenciatura en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá. Ejerció la docencia, también, en universidades de Estados Unidos, entre ellas Howard University, de Washington D.C y el Jefferson College, de Pensilvania, tras haber cursado estudios de Post grado en ese país.
Reconocimientos a su diáfana labor literaria son muchos. En 1950, para citar uno de ellos, obtuvo el Primer Puesto, Sección Poesía, del Concursó Miró, con la obra titulada "Rocicler". Fue Miembro de Número de la Academia Panameña y Salvadoreña de la Lengua y Ex presidente del Instituto de Cultura Hispánica; igualmente, Ex presidente del Instituto Sanmartiniano Salvadoreño, de El Salvador.
Numerosas, también fueron sus obras literarias, como a continuación presentamos: Umbral, 1940; Crisálida, 1941; Nenúfares, 1944, Poemas, 1944; Espigas del viento, 1950; Silva de Amor y otros poemas, 1957; El Tañedor del laúd, 1961; Tornasol, 1966; Cien poemas breves, 1967; Así hablaba Benn Asser, 1967; Permanencia de la Patria sobre el corazón, 1976; Romancero del dolor guatemalteco, 1976; Floribel, 1978; El Mendigo, 1981; Cuatro nietos, 1986; Obra Poética, 1986; Sonetos, 1987, y el Corazón sin tregua en diez cantos, 1989.
Como diplomático ejerció una carrera tan intensa como reconocida, habiendo sido Embajador de Panamá en Colombia, Guatemala, El Salvador y España; fue también Representante Permanente de nuestro país en la Organización de las Naciones Unidas- ONU, lo mismo que en la organización de Estados Americanos-OEA, donde se le candidatizó en distintas rondas electorales a la Secretaria General de distintas ocasiones. En Panamá, ocupó importantes cargos públicos entre ellos el de Ministro de Educación y otros no menos importantes en el Sector Privado, destacándose por su hombría de bien y acuciosidad. Solidario con las penurias, carencias e injusticias y oportuno en la denuncia y el reconocimiento. Ritter Aislán pone en evidencia con claridad meridiana, tales elementos al ejercer cargos periodísticos como Director, redactor, y particularmente en su condición de columnista en distintos diarios nacionales y extranjeros. Fue Director de El Tiempo de Panamá, un semanario tan ilustre como recordado. Sus columnas "Vértice", en el diario El Día, en Panamá, y "Péndulo" en la Prensa Gráfica, en San Salvador de El Salvador, se constituyen en instrumentos generadores de opinión pública frente a los grandes problemas socio-económicas, políticos y culturales, en ambos países hermanos de la región centroamericana.
Su carácter de columnista, que en él es un don, y regalo de Dios, es digno de ejemplos para las presentes y futuras generaciones de periodistas. Su carrera como tal, ha sido ponderada por propios y extraños, lo que nosotros no podemos hacer en esta oportunidad para no abusar del espacio del importante diario que hoy nos acoge.
Otra faceta característica de la personalidad y profesionalismo del Dr. Ritter Aislán es la sátira. Un chiste a flor de labios, frecuente y oportuno, de alto valor estético, y popular al mismo tiempo, lo retratan como lo que era, un consumado humorista fino e ingenioso, de lo cual son testigos todos aquellos que tuvimos la suerte de conocerlo y trabajar a su lado.
Su desaparición física casi ha pasado inadvertida en Panamá, su tierra natal. Una sola noticia y la resolución de duelo expedida por el Ministerio de Relaciones Exteriores es lo único que hemos leído, a través de diarios locales. Panamá y sus instituciones políticas y culturales están en mora con el insigne escritor y periodista que tanta gloria le ha dado a su país.