Algunos pensarán que ser porrista de los equipos de la NFL es una experiencia exclusiva, llena de diversión, encantos y privilegios. Pero nada más alejado de la realidad. En un reportaje, el New York Times pone al descubierto el estricto y hasta inhumano código de reglas de las animadoras más famosas del deporte.
Las reglas son tan peculiares como discriminatorias. El diario citado, por ejemplo, revisó siete manuales en los que hay consejos de higiene personal como las técnicas de depilación que deben emplear y el uso correcto de los tampones. En ciertos casos les prohíben usar pantalones deportivos en público. Por otro lado, sus coloridos vestidos corren por su cuenta, al parecer las millonarias franquicias tienen otros asuntos de los que ocuparse. Para sufragar parte del costo, las animadoras deben vender rifas, calendarios, aparecer en eventos de caridad y torneos de golf, sin embargo, no reciben ninguna de las ganancias.VEA TAMBIÉN: Marlins ponen al panameño Severino González en el mercado, un día después de subirlo a Grandes Ligas
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Incluso cuando no están de servicio para sus equipos, las porristas están sujetas a las reglas específicas sobre su comportamiento. Tienen prohibido confraternizar con jugadores. No pueden hablar con ellos, buscar sus autógrafos o seguirlos en las redes sociales. Deben bloquear a los jugadores que los siguen. No se les permite publicar fotos de ellas mismas en uniforme. Los equipos aducen que esta regla es para evitar que las porristas atraigan a los acosadores. En otros casos, como el de las Raiderettes de Oakland, hay una tarifa de multas. Las porristas deben pagar 10 dólares si traen los pompones incorrectos para practicar, o sus botas no están limpias. Si olvidaron todo o parte de su uniforme el día del juego, podría costarles el pago de un día entero. Despedida por publicar una foto
Los Saints de New Orleans despidieron a principios de este año a la porrista Bailey Davis por publicar una foto en vestido de baño de una sola pieza.


