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Instrucciones para morir en carretera


“Aburridos, fugitivos, desequilibrados, despistados: son perfiles del conductor suicida” Javier Ricou

Las actuales búsquedas de mundos más divertidos a través de los narcóticos y estupefacientes tienen su origen en un tremendo, monstruoso e irrefrenable sentimiento de tedio. ¿Tan aburrido estás que buscas la muerte como distracción? Vieja enfermedad del hombre que le asalta, justamente, en los períodos de mayor riqueza, refinamiento o estupidez. Es el sentimiento de oquedad interior que experimentaban los hombres de la decadencia romana una vez que lo habían probado todo. Es el “spleen” de Baudelaire y el “taedium vitae” de los decadentes del modernismo.

Volar en autos por carreteras es otra forma de intransigencia, es ponerse al servicio de palabras que pretenden llevarlos a una mística exasperada: «no me asusta la violencia, por eso la propugno y la impongo».

 

Luis Montoro, catedrático de Seguridad Vial y director del Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (Intras), seguramente le explicaría a Víctor que el kamikaze con el que casi choca es un hombre que conduce como vive. Y es que para la mayoría de expertos en el tema lo que ocurre en la carretera, y especialmente con los conductores que tienen conductas homicidas, tiene mucho que ver con la agresividad y violencia que se respira en esta sociedad. Aquí se incluyen personas acomodadas con solvencia económica que buscan placer en el riesgo. «Con esta conducta consiguen excitarse y salir de la monotonía en la que viven», afirma Montoro.

Recurro una vez más a la experiencia del amigo D’arena que, a diferencia de Tito Piedra –cuyas ideas son puros vendavales–, es un pensador más sosegado y estudioso y me da su versión del asunto de los ‘kamikaze” de carreteras: «Para mí que son individuos muy desdichados. No solamente hacen de la vida un territorio del dolor (más mental que físico), sino que una de las mejores opciones que nos da la vida para ser felices: el coito, lo convierten en una lucha sin ganadores. Valdría la pena analizar –un español lo hizo con los accidentados de Madrid y Mallorca– para confirmar esto: los más imbéciles choferes que atentan contra su vida y la de los demás en las carreteras, son individuos incapaces de gozar con el contacto sexual. Malos amantes, no logran dar placer ni recibirlo. ¿Para qué vivir si no saben ser feliz? Anda, lánzate a la carretera a buscar tu extraviado machismo. Lo único que encontrarás será un sueño fláccido y eterno para todo el cuerpo.


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805953
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América