Deportes

Irak, tema central de la campaña electoral en EE.UU.


Desde la década que se inicia en 1962 con la aparición de 100 Años de Soledad y concluye en 1972 con Las Venas Abiertas de América Latina, no han sido producidas en nuestra América grandes obras, capaces de expresar la esperanza y la pasión de sociedades enteras. El siglo XXI, sin embargo, se inicia con una promesa de renovación. País por país, la América nuestra empieza a pensarse otra vez por cuenta propia y, con ello, a conocerse de nuevo en sus propios términos, y a ejercerse.
Persisten sin duda los grandes dogmas estériles que han presidido el grave deterioro social, cultural y ambiental a lo largo de estos años de restauración conservadora. Pero estamos sin duda otra vez en tiempo de vísperas, y todo en torno nuestro muestra la lucha, y el contraste, entre la luz que renace, y la oscuridad que resiste. ¿Cómo, si no, explicar la presencia simultánea en el Centenario de nuestra República de la frivolidad ignara de un concurso internacional de belleza, asumido como evento central por quienes tenían la responsabilidad de administrar el Estado, y el carácter cívico ejemplar de la iniciativa y los empeños que dan su fruto en esta Historia General de Panamá, concebida, conducida y culminada bajo la dirección magistral de Alfredo Castillero Calvo?
Desde mi propio campo de trabajo, que es el del estudio del papel de la cultura en la creación y la transformación de la vida de los latinoamericanos, solo se me ocurre sintetizar todo el mérito de esta obra diciendo de ella que es, en origen y significado, profundamente martiana. Al leerla al contraste del vacío que la precedió, viene de inmediato a mente aquella reflexión que recogen los Cuadernos de Apuntes de José Martí, cuando en 1881 advertía:
"No hay letras, que son expresión, hasta que no hay esencia que expresar en ellas... Estamos en tiempos de ebullición, no de condensación; de mezcla de elementos, no de obra enérgica de elementos unidos. Están luchando las especies por el dominio en la unidad del género".
Esta Historia General de Panamá, en efecto, expresa ya una esencia nuestra; nos acerca al momento de la unidad del género a que aspiramos, y confirma, también, la advertencia hecha en 1891 por Martí en su ensayo Nuestra América - en verdad, el acta de nacimiento de la contemporaneidad de los hispanoamericanos - , acerca de cómo salían nuestros jóvenes de las universidades "a adivinar al mundo, con antiparras yanquis o francesas", con la aspiración de "dirigir a un pueblo que no conocen". Ante esa situación, decía,
Conocer el país y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia.
Esta Historia General de Panamá nos dice, cómo se ha constituido el tronco en hemos de injertar al mundo, a partir - dice su Director - de "muy diversos factores que se interrelacionan entre sí, en una red tejida por líneas o tendencias que a su vez comparten otras evoluciones simultáneas y paralelas, que suelen tener orígenes distintos, y que se encaminan a sucesivas rupturas o bifurcaciones no siempre con un final inevitable o incluso deseable." Y añade: los hechos históricos son "ramas de un árbol cuyas raíces se pierden en el tiempo y que muy a menudo permanecen en la oscuridad o nunca alcanzamos a conocer", y "no se comportan linealmente, ni son el resultado de procesos que tienen un solo origen y que, inexorablemente, encuentran un fin ineluctable, como la coronación de una continuidad tautológica", sea en el triunfo del ideal socialista o del libre mercado.
Entender esto, y hacerlo entender, es el modo mejor de alcanzar y ejercer aquel "pensar históricamente" al que Alfredo Castillero quiere llevarnos como pueblo. Y hace bien, porque no hay en verdad modo mejor de prepararnos para un tiempo de nuevo marcado, en todas partes, por aquellas rupturas, "esos giros violentos o traumáticos, que lanzan a las sociedades hacia nuevos horizontes - pero que no siempre son los mejores para el conjunto de la sociedad -," que constituyen "el anuncio de una nueva era, o de un nuevo período". Tales son las circunstancias de nuestro tiempo, y es bueno tener presente que la identidad de los pueblos se sustenta tanto sobre la conciencia de su pasado. Es por eso que esta obra resulta indispensable para "contribuir a la renovación de la conciencia histórica de la sociedad panameña y, por consiguiente, promover el sentimiento nacional y de identidad, tan necesitados en nuestro actual momento histórico".
Apoyados en las certezas que nos ofrecía nuestro pasado, a construir aquella síntesis del interés general de la Nación que habíamos llegado a ser en la década de 1970, sin la cual no hubiéramos podido alcanzar la unidad interior que nos permitió cancelar en menos de un siglo, la presencia en nuestro suelo de un enclave colonial pactado en su origen a perpetuidad.
Y si algo podemos aprender de ese logro de anteayer, es que no podemos ni debemos temer a nada en el descubrimiento de lo que somos, incluyendo el hecho de que nuestra sociedad está conformada por clases sociales con intereses y aspiraciones que se contradicen. La lucha de clases, en efecto, es la forma histórica de existencia de la Nación, y constituye el marco ineludible para establecer los consensos y las alianzas que den forma y vida útil al proyecto nacional que Panamá requiere. Así, a la advertencia justa y sabia que hace Alfredo al señalar que no se puede reducir la historia a la lucha de clases, se debe agregar que tampoco se puede prescindir de ella para comprender la historia.
"Pensar es servir", decía Martí. En tiempos de oscuridad y confusión, Alfredo Castillero ha sabido percibir y develar el fulgor de Patria y el hambre de voz propia que anidan en lo mejor de lo que somos. Con eso, nos permite ser útiles a nuestra propia gente. Por eso, pedimos para él la luz de las auroras.


fecha edicion
old id
173623
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América