No es un secreto que durante el noviazgo de Irina Shayk con el futbolista Cristiano Ronaldo, la modelo rusa acaparó un espacio gigante en la industria de la moda.
Sin embargo, aquella relación no la hizo sentir completa, ni le llevó al punto en el que se encuentra hoy profesionalmente, puesto que ahora que sale con el actor Bradley Cooper, diversas casas de diseñadores han pagado para que Shayk sea la representante de sus marcas.
Desde que se volvió novia del actor la rusa se ha convertido en imagen de ‘Pronovias’, ‘L’Oréal París’ y ‘Givenchy’, unas firmas de altura que, hasta ahora, no habían recurrido a sus servicios.
En el pasado, y cuando era pareja del delantero estrella del Real Madrid, ‘Morellato’, ‘Agua Bendita’, ‘Blanco’ y portadas en revistas como ‘Vogue’, ‘Vanity Fair’ o el swimsuit para ‘Sports Illustrated’, fueron las marcas más reconocidas que contrataron a la modelo, quien en ese entonces se estaba posicionando en la categoría de top model mundial.
Shayk, antes de salir con estos dos hombres, ya tenía su carrera realizada, sin embargo, no se puede negar que su relación con el atleta portugués le llovieron las ofertas de trabajo.