La selección portuguesa rubricó ayer un decepcionante estreno en la Eurocopa al no poder pasar del empate (1-1) ante una Islandia que se presentaba como la "cenicienta" del torneo, pero que demostró que tiene fútbol para plantar cara a los grandes.
El equipo que capitanea Cristiano Ronaldo no supo matar el partido tras adelantarse gracias a un gol de Nani, a la media hora de juego. Dejó por momentos jugar a la correosa selección islandesa, que venía de eliminar en la fase de clasificación a toda una Holanda, y acabó pagándolo con una igualada ante el teórico rival más débil del grupo F, que completan Austria y Hungría, que también se midieron este martes, con victoria magiar (0-2).
La selección islandesa, que celebró el empate como una victoria, salió a morder y a los tres minutos estuvo a punto de marcar. Rui Patricio demostró que anda bien de reflejos, al repeler un fuerte disparo a corta distancia de Sigurdsson y seguidamente un nuevo remate, aunque más flojo, del mismo centrocampista del Swansea.
Fue un aviso de que este equipo, aunque represente al país más pequeño de la competición, tiene armas para competir con cualquiera en esta Eurocopa. Durante los primeros minutos del partido, Islandia trató de sorprender a la escuadra portuguesa con una presión muy arriba que causó bastantes problemas a Danilo y Joao Mario.
Por otro lado, el regreso de Hungría a la escena internacional tras 30 años de ausencia fue triunfal.
Goles de Adam Szalai y Zoltan Stieber en el segundo tiempo le dieron al martes a Hungría una inapelable victoria 2-0 ante una decepcionante Austria en el grupo F de la Eurocopa.
Szalai abrió el marcador a los 62 minutos tras una pared con Laszlo Kleinheisler. El atacante del Hannover, que llevaba 18 meses sin marcar goles, se abrió paso dentro del área para recibir el pase de su compañero y definió con un disparo rasante que batió al arquero austriaco Robert Almer.
"No quiero hablar sobre mí. La victoria es crédito de todo el equipo", dijo Szalai. "Todos pusimos un granito de arena. Ejecutamos todo el plan táctico y estratégico que nuestro técnico nos indicó".
Stieber selló la victoria a los 87, 20 minutos después de que Austria quedó con 10 hombres tras la expulsión de su zaguero Aleksandar Dragovic.
El segundo tanto húngaro cayó luego de un contragolpe. Tras una carrera desde su propia mitad de campo, Stieber dominó un pase en profundidad y elevó el balón ante la salida de Almer.
Hungría no acudía a un gran torneo internacional desde el Mundial de México 1986.