Israel advirtió ayer a los palestinos que podría atacar a sus comandantes si no cesa la violencia en Cisjordania y la Franja de Gaza en un día, y que de no cumplirse el ultimátum consideraría "abandonado" el proceso de paz.
Entretanto, los israelíes se preparaban para el ayuno de la fiesta del Yom Kippur, preguntándose si este Día de la Expiación, que finaliza al ponerse el sol del lunes, traerá ecos del mismo terrible día de hace 27 años cuando un ataque árabe sorpresivo dio comienzo a la Guerra del Medio Oriente.
Estados Unidos, por su parte, apresuró sus esfuerzos para lograr que ambas partes reanuden sus negociaciones.
Los días de violencia que han consumido a Israel, las franjas de Gaza y Cisjordania a partir del 28 de septiembre, se han extendido por todas partes
Israel estuvo reforzando sus fuerzas en la frontera norte después que guerrilleros libaneses capturaron tres soldados israelíes, lo que destruyó la calma que prevalecía desde que Israel retiró sus tropas del Líbano en mayo.
El grupo rebelde Jezbolá, respaldado por Irán, dedicó la operación del sábado a los palestinos que han muerto en los enfrentamientos más recientes.
En los choques entre manifestantes y soldados iraelíes han muerto 84 personas, en su mayoría palestinos.
Soldados israelíes encontraron ayer el cadáver de un colono judío que estaba desaparecido desde el sábado. El cadáver de Hillel Lieberman fue hallado en una cueva, y la policía culpó del deceso a los palestinos.
En Nazaret, un árabe de 42 años murió a consecuencia de una herida de bala.
Funcionarios de hospital dijeron que el hombre perdió la vida durante disturbios protagonizados por jóvenes en la ciudad.
El sábado durante una visita a la frontera con Líbano, el primer ministro Ehud Barak recibió información sobre la captura de tres soldados israelíes por parte de guerrilleros libaneses de Jezbolá. Barak dijo que consideraba a Siria responsable de asegurar la tranquilidad en la frontera.
Agregó que se siente pesimista sobre la reanudación de negociaciones israelí-palestinas, pero que "estamos tendiendo nuestra mano para alcanzar la paz".
Los palestinos desestimaron el ultimátum de Barak y optaron por culpar a Israel, acusándolo de emplear fuerza excesiva.
El presidente estadounidense Bill Clinton trata de evitar que su política para Oriente Medio se desintegre y ha telefoneado en repetidas ocasiones tanto a Barak como al líder palestino Yasser Arafat. Fuentes oficiales israelíes han dicho que Clinton trata de disponer una reunión para el jueves, pero funcionarios del Departamento de Estado dijeron no tener información al respecto.
Durante una conferencia de prensa sobre la frontera norte, Barak repitió su ultimátum de que Arafat debe poner fin a la violencia la noche de hoy lunes, el fin del Yom Kipur, el día más sagrado del calendario judío. Ochenta y cuatro personas, en su mayoría palestinas, han muerto en 11 días de motines y enfrentamientos con tropas israelíes.
"Si no vemos la diferencia implementada activamente y que la situación se calme realmente, concluiremos que Arafat deliberadamente decidió abandonar las negociaciones", dijo Barak.
Dijo que si no se cumple con la fecha límite, las tropas israelíes responderán con fuerza a la violencia palestina.
Barak no dio más detalles, pero el general de división Uzi Dayan, su asesor de seguridad nacional, dijo que se espera que "Nosotros podríamos ...en lo que a mi concierne, incluso atacar el cuartel general de los responsables".
Y el ministro de Defensa Efraím Sneh dijo que Israel no ha usado más que el "uno por ciento" de su fuerza contra los palestinos.