El Ministerio del Interior italiano continuó ayer culpando a la Policía serbia de no haber informado del peligro de la llegada para el encuentro contra Italia, clasificatorio para la Eurocopa 2012, de los cerca de 1,800 ultras serbios que transformaron Génova (noroeste) en un campo de batalla.
El ministro del Interior, Roberto Maroni, también trasladó sus críticas a la UEFA, que podría multar a Italia por haber dejado entrar en el campo a los ultras serbios con un verdadero arsenal de petardos, bengalas y objetos cortantes.
"Escribiré a Michele Platini para que la UEFA adopte el sistema italiano de seguridad en el fútbol, pues, si estuviese en vigor, estos delincuentes no habrían venido a Italia", dijo ayer Maroni.
El ministro se refería a la normativa italiana que impide que, en caso de que se declare un partido de alto riesgo, puedan viajar los aficionados del club visitante, así como se ha exigido tener que sacarse un "carné del aficionado" a quien quiera ver a su club fuera de casa.
Maroni también defendió la labor de la Policía italiana "que debido a su profesionalidad evitó una tragedia”.